Athletic Club y Slavia de Praga firmaron un empate sin goles en un partido de alto voltaje europeo. Los rojiblancos llevaron el peso del juego, pero se estrellaron una y otra vez contra la férrea defensa checa y las intervenciones decisivas de su portero. El grupo se aprieta y la clasificación queda completamente abierta.
Control rojiblanco sin recompensa
El Athletic saltó a Praga decidido a imponer su ritmo. Nico Williams fue el más incisivo por la izquierda, mientras que Sancet trató de filtrar balones entre líneas. Pese al dominio territorial, el Slavia mostró una solidez admirable, cerrando espacios y cortando las transiciones rápido, consciente del peligro bilbaíno.
El guardameta del Slavia, protagonista absoluto
La ocasión más clara llegó en el minuto 42: un remate de Guruzeta que obligó al portero checo a una intervención espectacular a mano cambiada. En la segunda mitad, el meta volvió a aparecer con paradas de reflejos ante Nico Williams y Berenguer, frustrando a los vascos que empujaba cada llegada.
Un empate que deja todo por decidir
Valverde agitó el banquillo en el tramo final, buscando frescura con Iñaki Williams y Adu Ares. Sin embargo, el Slavia resistió con disciplina, ralentizó el juego cuando pudo y se llevó un punto que sabe a botín. Para el Athletic, el empate sabe a oportunidad perdida, aunque mantiene vivas sus opciones de pase a octavos.