La Real Sociedad se marchó con las manos vacías de Anoeta tras caer por 2-3 ante al Villarreal CF en un encuentro decidido en los instantes finales, después de que el conjunto donostiarra lograra igualar un 0-2 adverso y parecía tener el empate en la mano. El equipo castellonense sacó provecho de su eficacia en las áreas y de una acción a balón parado en el tiempo de descuento para llevarse tres puntos de enorme valor en un partido que pasó por todas las emociones posibles.
El duelo comenzó con ritmo alto y con dos equipos dispuestos a mirar hacia la portería contraria desde el primer momento. La Real trató de asumir el protagonismo a través de la posesión, mientras que el Villarreal apostó por un bloque más compacto y por la velocidad en las transiciones. Tras varios minutos de tanteo, fue el conjunto amarillo el que golpeó primero. En el minuto 31, Ayoze Pérez culminó una rápida acción ofensiva tras una pérdida en campo rival y batió al guardameta local con un remate ajustado, colocando el 0-1 y enfriando el ambiente en las gradas.
El tanto dio confianza al Villarreal, que supo leer el partido con inteligencia y mantuvo a raya a una Real a la que le costaba encontrar espacios entre líneas. Tras el descanso, los visitantes volvieron a golpear. En el minuto 57, Alberto Moleiro culminó una jugada bien elaborada por el costado izquierdo con un disparo preciso que puso el 0-2 en el marcador y dejó a la Real contra las cuerdas.
Lejos de venirse abajo, el conjunto donostiarra reaccionó con orgullo y empuje. El técnico movió el banquillo en busca de una sacudida ofensiva y el equipo empezó a llegar con mayor continuidad al área rival. El premio llegó en el minuto 60, cuando Carlos Soler aprovechó un balón suelto dentro del área para recortar distancias con el 1-2. El gol despertó al Reale Arena y espoleó a una Real que se lanzó decididamente a por el empate.
El dominio local se hizo cada vez más evidente con el paso de los minutos, con constantes centros laterales, llegadas desde segunda línea y un Villarreal replegado, tratando de defender su ventaja con orden. La insistencia tuvo su recompensa en el minuto 87, cuando Ander Barrenetxea ejecutó una falta directa magistral que se coló por la escuadra y desató la euforia en la grada con el 2-2. La remontada parecía consumada y todo apuntaba a un reparto de puntos.
Sin embargo, cuando el empate ya se daba casi por hecho, llegó el desenlace más cruel para los locales. En el tiempo de descuento, una acción a balón parado permitió al Villarreal volver a ponerse por delante. El saque desde la esquina encontró de nuevo a Moleiro, cuyo remate acabó en el fondo de la portería para firmar el 2-3 definitivo, silenciando el estadio y castigando con dureza el esfuerzo de la Real.
El resultado deja sensaciones encontradas. La Real Sociedad mostró carácter, capacidad de reacción y ambición para igualar un partido que parecía perdido, pero volvió a pagar caro su fragilidad defensiva en momentos clave. El Villarreal, por su parte, demostró eficacia, temple en los momentos de presión y un gran aprovechamiento de las acciones decisivas, llevándose un triunfo de enorme mérito en un escenario exigente.