La edición de la Copa África ha terminado, al menos en lo deportivo. Pero las repercusiones de todo lo ocurrido, especialmente durante la disputa de la final entre Marruecos y Senegal, no han hecho más que comenzar y podrían terminar afectando a lo que ocurra en el próximo campeonato del mundo… e incluso más allá.
Los hechos ocurridos
Para comenzar, resulta obvio reconocer lo que dictan las normas deportivas de la CAF, donde ‘se considera inaceptable abandonar el terreno de juego o negarse a reanudar el encuentro como medida de protesta’. Esto podría conllevar sanciones para el seleccionador senegalés, para todos los jugadores que acataron la orden de abandonar el terreno de juego e, incluso, para la federación senegalesa de fútbol. Además, durante el tiempo que el encuentro estuvo interrumpido pudieron verse altercados entre los aficionados senegaleses y la seguridad del encuentro, algo que podría conllevar también sanciones económicas e incluso propiciar la disputa de partidos a puerta cerrada que Senegal organice como local.
Además, la CAF ha anunciado la apertura de un expediente para investigar los hechos ocurridos denunciando el inaceptable comportamiento de jugadores, seguidores y expedicionarios senegaleses, con el objetivo de poder aplicar «las medidas oportunas».
La denuncia de Marruecos
La federación de fútbol marroquí, por su parte, ha presentado una queja oficial ante la CAF y la FIFA para que la retirada de los senegaleses del campo sea juzgada y, con ella, los incidentes producidos durante el tiempo en que la final estuvo detenida. Además, han subrayado que esta situación se trata de ‘una violación grave de las reglas en la final del torneo estrella del fútbol africano’. Imaginamos que el comportamiento de sus recogepelotas y jugadores es algo de lo que deben sentirse muy orgullosos y que por supuesto responde a una imagen impoluta.

Junto a la denuncia marroquí, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, realizó unas duras declaraciones indicando que ‘Las horribles escenas presenciadas deben ser condenadas y no repetirse jamás. Espero que los órganos disciplinarios pertinentes de la CAF tomen las medidas oportunas.’.
Casualmente, Infantino ‘olvidó’ mencionar nada respecto al comportamiento de los recogepelotas y jugadores de la selección marroquí referente a los incidentes ocurridos con Mendy y la toalla del guardameta (y que también se habían producido en el encuentro entre Marruecos y Nigeria). Eso sí, Infantino calificó de ‘excelente’ la organización del torneo y señalando que se trataba de ‘un gran paso hacia el mundial 2030’.
Un daño irreparable al fútbol africano y mundial
Que los hechos ocurridos en la final han supuesto un daño profundo e irreparable para el crecimiento que estaba teniendo el fútbol africano, es algo que nadie puede negar. Las imágenes que se vieron durante los minutos finales de la final entre Marruecos y Senegal son absolutamente bochornosas y lamentable, y tiran por tierra todo el crecimiento que en los últimos años estaba teniendo el fútbol africano a nivel mundial, principalmente con Marruecos como protagonista.
Sin querer negar que las acciones de la selección senegalesa abandonando el terreno de juego puedan suponer una infracción de las normas de competición y por tanto deban ser sancionadas, no es menos cierto que las actitudes de los recogepelotas y jugadores marroquíes también deben tener una dura y ejemplarizante sanción. De lo contrario, se estaría incurriendo en un agravio comparativo y sentando un triste precedente de cara a futuros torneos internacionales.
¿Habrá sanciones para la delegación senegalesa por defender algo que ellos, y muchos de los que vimos el partido, consideran que fue un intento de robo descarado ante los ojos de medio mundo? Me temo que sí.
¿Habrá sanciones para la delegación marroquí por la actitud barriobajera, antideportiva y bochornosa de sus jugadores y recogepelotas? Me temo, por desgracia, que no.