Los goles de Carlos Vicente y Toni Martínez premian la efectividad de un conjunto albiazul muy sólido. El tanto tardío de Abde no fue suficiente para un equipo bético que pagó cara su falta de contundencia en las áreas.
Mendizorroza volvió a ser ese fortín inexpugnable donde el fútbol se vive con el cuchillo entre los dientes. El Deportivo Alavés se llevó tres puntos de oro tras derrotar por 2-1 al Real Betis, en un duelo donde los babazorros supieron interpretar mejor los momentos críticos del partido. La efectividad de Carlos Vicente en el arranque y el oportunismo de Toni Martínez al inicio de la segunda mitad desactivaron a un Betis que tuvo la posesión, pero no el veneno necesario para asaltar Vitoria.
Un arranque relámpago
No dio tiempo ni a que los aficionados se acomodaran en sus asientos cuando el Alavés ya celebraba el primero. En el minuto 2, una jugada eléctrica por banda terminó en las botas de Carlos Vicente, quien con un remate certero batió a Pau López. El gol dejó noqueado al esquema de Manuel Pellegrini, que durante los primeros veinte minutos deambuló por el campo tratando de asimilar el golpe.
El Betis intentó reaccionar a través de la movilidad de Pablo Fornals y el desequilibrio de Abde, pero se topó con un muro liderado por Antonio Sivera. La solidez defensiva del equipo de Eduardo Coudet obligó a los verdiblancos a abusar de centros laterales que Jon Pacheco y Tenaglia despejaron sin mayores apuros.
El VAR, protagonista bajo la lluvia
Superada la media hora, llegó la jugada que pudo cambiar el guion. El colegiado señaló inicialmente un penalti a favor del Betis por una supuesta falta de Tenaglia sobre Antony. Sin embargo, tras la llamada desde la sala VOR y la revisión en el monitor, el árbitro decidió revocar la decisión al entender que el contacto no era suficiente para la pena máxima. El respiro para la grada local fue el preludio de un descanso con ventaja mínima, pero sensaciones de superioridad táctica.
La sentencia de Toni Martínez
Si el primer tiempo empezó con sorpresa, el segundo fue un calco. Apenas un minuto después de la reanudación, Toni Martínez aprovechó una indecisión en la zaga bética para poner el 2-0. El delantero albiazul, siempre atento al error ajeno, fusiló en el área pequeña para poner tierra de por medio y obligar al Betis a una épica que nunca terminó de cuajar.
Pellegrini movió el banquillo dando entrada al Chimy Ávila y a Diego Llorente, buscando más mordiente y estabilidad, pero el Alavés supo «dormir» el encuentro con un Antonio Blanco imperial en el eje del centro del campo.
Reacción tardía y final tenso
El Betis no bajó los brazos y, en el tiempo de descuento, Abde Ezzalzouli logró recortar distancias tras una buena asistencia de Marc Roca. Con el 2-1 y cuatro minutos por delante, los fantasmas del empate sobrevolaron Mendizorroza. Sin embargo, el Alavés tiró de oficio y supo proteger su botín hasta el pitido final, dejando los tres puntos en casa y sumiendo al Betis en una noche de dudas sobre su capacidad de reacción fuera de casa.