La Champions League vuelve al Camp Nou para jugarse su clasificación entre los ocho mejores. Tras recuperar sensaciones en LaLiga a base de pegada, el conjunto de Hansi Flick afronta mañana la última jornada de la fase con una misión muy concreta: ganar… y hacerlo con contundencia. El ansiado top-8, que da acceso directo a los octavos, está al alcance, pero no admite medias tintas.
La clasificación es un embudo. Ocho equipos igualados a 13 puntos, ordenados únicamente por la diferencia de goles. El Barça parte con un +5, un margen que obliga no solo a sumar los tres puntos ante el Copenhague, sino a mirar de reojo el marcador. Cada gol puede ser media clasificación. Depende de sí mismo, sí, pero necesita imponer jerarquía desde el primer minuto.
Centro del campo de emergencia y una obsesión: marcar más que nadie
Flick tendrá que construir el equipo desde la urgencia. Las bajas de Gavi, Pedri y Christensen, unidas a la sanción de Frenkie de Jong y la no inscripción de João Cancelo para esta fase, dejan al FC Barcelona sin buena parte de su columna vertebral en la sala de máquinas obligando al técnico alemán a reinventar su centro del campo.
La buena noticia llega arriba. Ferran Torres vuelve y lo hace en un momento clave. Con 15 goles a estas alturas, es una de las grandes referencias ofensivas del equipo y su presencia equilibra un ataque que necesitará ritmo, desborde y eficacia. El plan es evidente: ritmo alto, presión tras pérdida y muchos hombres en área rival.
Enfrente estará un Copenhague que no viene de turismo. El empate ante el Nápoles y la victoria en La Cerámica frente al Villarreal han demostrado que el conjunto danés quiere seguir en la Champions. Aún tiene opciones de meterse en el playoff y eso garantiza un rival incómodo, ordenado y peligroso a la contra. Eso sí, pierde a Thomas Delaney, sancionado, una ausencia importante en el equilibrio del mediocampo.
El escenario es claro: el FC Barcelona necesita autoridad, goles y continuidad. El Copenhague buscará resistir y hacer del partido algo largo y nervioso.
Se juega evitar el disputar una ronda más eliminatoria, además, cada gol cuenta en una jornda histórica con dieciseis partidos a la misma hora. Día de transistor y refrescar continuamente las páginas de resultados.