El Madrid salva los muebles ante un Rayo combativo pero que no supo mantener la calma.

Apenas se cumplía el minuto 8 cuando en el Santiago Bernabéu, Jude Bellingham, en una carrera al espacio, sintió un pinchazo que le obligó a frenar en seco. Los gestos de dolor del inglés, que apunta a una baja por rotura muscular, forzaron la entrada de Brahim Díaz. El cambio dejó al equipo momentáneamente descolocado, algo que el Rayo intentó aprovechar mediante Ilias Akhomach, la principal amenaza de un conjunto vallecano hasta el momento.

La tensión se palpaba en la grada, especialmente dirigida hacia Vinicius Junior. Los pitos de su propia afición, que no olvida lo sucedido recientemente en el campo del Benfica. Sin embargo, el 7 respondió de la única forma que conoce, con pura magia. En el minuto 14, tras un par de fintas que desbordaron a la zaga franjirroja, Vinicius sacó un latigazo de derecha a la escuadra, haciendo inútil la estirada de Augusto Batalla. Un golazo que cambió los silbidos por aplauso.

Con el marcador a favor, el Madrid empezó a gustarse. Arda Güler asumió galones pero en el flanco opuesto, Franco Mastantuono no convence, haciendo una primera mitad muy gris, mostrándose poco influyente y sin lograr generar peligro por una banda derecha que el Madrid apenas explotó.

El guion cambió drásticamente nada más reanudarse la segunda mitad. El paso por vestuarios no sentó bien al conjunto blanco. En el minuto 49 Álvaro García puso un centro medido de cabeza al corazón del área para que De Frutos, con una volea ante la mirada de un Tchouaméni, pusiera las tablas en el marcador.

En medio del desorden, emergió la figura de Eduardo Camavinga. El francés cuajó un partido excelso, confirmando que su adaptación al lateral zurdo es total, fue el motor del equipo, robando balones en campo contrario y ofreciéndose constantemente en ataque. Sin embargo, su rendimiento casi queda en anécdota cuando Ratiu, en una contra se plantó solo ante Courtois. El belga aguantó al lateral rumano para salvar al Madrid del desastre.

Kylian Mbappé protagonizó la acción más impresionante de la tarde al estrellar el balón en el larguero con la portería totalmente vacía tras una mala salida de Batalla. No fue el único, el propio Camavinga también se topó con el poste en el minuto 84.

En el tramo final, Pathé Ciss dejó al Rayo con diez en el minuto 80 tras un feo pisotón sobre el tobillo de Ceballos, una roja directa que encerró definitivamente a los visitantes. La tensión se desbordó con un encontronazo entre Vinicius e Ilias que terminó con amarilla para el brasileño, quien se perderá el próximo compromiso por acumulación de tarjetas.

Cuando el reparto de puntos parecía inevitable en el minuto 97, un error de Nobel Mendy, que midió mal un despeje e impactó con violencia sobre Brahim, terminó en un penalti muy claro a favor del Real Madrid.

Kylian Mbappé, que minutos antes había protagonizado el error de la jornada, logró poner el 2-1 definitivo con un disparo seco engañando al guardameta argentino para certificar el 2-1 definitivo.

Tras el gol de Mbappé, el Rayo Vallecano perdió por completo los papeles. En el minuto 103, Chavarría vio la tarjeta roja directa tras un empujón fuera de lugar a Rodrygo.

Esta expulsión dejó al conjunto de Íñigo Pérez con apenas 9 futbolistas de campo para los instantes finales, cerrando un partido que se les escapó de las manos de la forma más cruel posible. 

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