Un partido que acabó en leyenda. Esta final disputada en la ciudad de Melbourne tenía un destino épico, sea cual fuese el resultado. Novak Djokovic luchaba por obtener su vigésimo quinto Grand Slam, mientras que un insaciable «Carlitos» Alcaraz buscaba coronarse como el jugador más joven de la historia en conseguir los cuatro «Grand Slams».
El partido que daba comienzo a las 9.45 (hora española) y con una duración de 3 horas, Novak Djokovic hacía exhibición de su genio y experiencia contra un Carlos Alcaraz tenso, fallando en sus golpes de derecha y teniendo dificultad para restar el servicio. El «set» lo ganaba el serbio 6-2 en poco más de media hora.
No parecía una final fácil para Alcaraz. Tras el descanso, se reveló manifestando mayor confianza y logrando sus mejores golpes. En cambio, Novak Djokovic, después de un primer set intratable, se presentaba algo fatigado, haciendo excesivos estiramientos, muestras evidentes de que su físico no le respondía y cercano a la red para conseguir detener cualquiera de las estrategias usadas por su oponente. Tanto el segundo (6-2) como el tercer set (6-3), Carlos Alcaraz salía triunfante.
«Nole», esos eran los vítores que daban lugar al inicio del cuarto y último «set». Eso parecía ayudarle, pues a pesar de la visible debilidad física, vuelve a la lucha y se hace respetar. Cada jugada o rally se torna difícil, ya que Carlitos Alcaraz saca su derecha ganadora. Ambos suben la intensidad y hacen de los saques, sus fortalezas (1-1) (2-2) (3-3) (4-4) (5-5) Era en el quinto juego, cuando Djokovic no pudo soportar la presión que puso Alcaraz sobre él, haciéndose este último con el cuarto set (7-5) El murciano se coronó a sus 22 años y 272 días, como una leyenda del tenis mundial.
Con gran emoción recibían los trofeos frente a un mítico Rafa Nadal que se situaba en la grada frontal. Ambos jugadores de tenis o tenistas coincidían en lo sorprendente que era verlo ahí sentado y no en la pista de tenis.
El primero en recibir los merecimientos era Novak Djokovic , que se refería a Carlos Alcaraz como una leyenda histórica a su corta edad. Por otro lado, el campeón se dirigía a «Nole» como una fuente de inspiración para él y agradecía a su equipo y al público porque, sin duda, el apoyo brindado por ellos es uno de los factores principales que le ha ayudado a llegar hasta ahí.
Y así fue, como un joven y soñador murciano, alzaba el trofeo frente al público, demostrando una vez más, que con esfuerzo y sacrificio los sueños se cumplen.
Autora: Cristina Fernández