Desde que Javi Poves llegara al histórico Colonia Moscardó y lo convirtiera en una especie de «laboratorio personal», la historia de este modesto pero histórico club del barrio de Usera en Madrid, se ha visto escrita a golpe de polémicas, ascensos y, también, expedientes disciplinarios. Y es que, lo que empezó siendo una graciosa anécdota cuando Javi Poves rebautizó a uno de sus equipos con el nombre de Flat Earth F.C. ha terminado derivando en una de las mayores sanciones en la historia del fútbol español tras una serie de escándalos que han terminado por expulsarle del mundo de los banquillos… Por ahora, porque Poves amenaza con seguir dando guerra.
Javi Poves llegó al Moscardó como directivo con la siempre manida promesa de devolver al equipo a los primeros escaparates, y no tardaría en dar el primer paso que acabaría desencadenando todo lo demás: destituir al entrenador que había logrado el ascenso y sentarse él en el banquillo, concentrando absolutamente todo el poder del despacho y la banda en su figura. Y desde ese momento, cada partido se convertiría en algo más que un juego.
Pronto comenzarían las ruedas de prensas incendiarias, declaraciones contra los rivales, árbitros y federaciones… Incluso, en una visita a la U.D. Melilla la quejas de Poves cruzaron la línea de la crítica deportiva traspasando toda frontera al hablar de «batallones favorecidos, arbitrajes sospechosos y subvenciones públicas que también salían de su bolsillo». Así, mientras el club iba sumando puntos en la clasificación, la figura de Poves sumaba enemigos.

Temporada 24/25: Llega la primera sanción ejemplar.
tras insultar gravemente a un árbitro, Javi Poves es expulsado pero se niega a abandonar el campo, creando una situación de máxima tensión. La Federación le terminaría imponiendo ¡9! partidos de sanción (recordemos que recientemente a Matías Almeyda le han caído 7). Esto, para una figura que había hecho de su puesto de presidente-entrenador algo así como una extensión de su ego y poder, suponía mucho más que una simple sanción deportiva.
Pero lejos de rebajar el tono crítico y beligerante, Javi Poves comenzaría la siguiente temporada echando más leña al fuego.
Una nueva sanción, esta «sólo» de 8 partidos y una fuerte multa económica, dejaba a Javi Poves con la prohibición tajante y expresa de acceder al campo, a los vestuarios y a cualquier área técnica de las instalaciones. Algo que, obviamente, el propio Poves interpretó como un desafío lanzado por la Federación en lugar de verlo como una indicación de que la paciencia de los comités iba menguando.
El punto de no retorno
Partido que enfrenta al Colonia Moscardó ante el Rayo Majadahonda. Pese a la sanción que pesaba sobre su persona, Javi Poves dio una vuelta de tuerca más, quebrantando la prohibición y cruzando todas las líneas posibles: desde provocaciones, pasando a los insultos al equipo arbitral hasta llegar incluso a agarrar del cuello a un jugador rival. Sin duda alguna, era el epílogo de una triste historia que llevaba tiempo gestándose.
“¡Sacad pecho para la mierda de partido que habéis hecho! ¡Vienes a ganar 300 euros de mierda! ¡Avísame y te doy el triple para que me pites igual, que te entierro en dinero!”
Javi Poves, al equipo arbitral
Pocos días después, la sanción que se hizo pública fue histórica: dos años de inhabilitación, una multa de 3.500 € y la imposibilidad de ejercer como entrenador o directivo con licencia federativa.
Y en esta situación, como siempre, quien paga el peaje más doloroso, es un club que se ha visto arrastrado por la tormenta, o mejor dicho, por el huracán Javi Poves, que en la figura de presidente-entrenador todopoderoso, desafió al sistema cruzando todas las líneas posibles sin mirar el rastro de cadáveres que dejaba a su paso.
Pese a las «disculpas» que el propio Javi Poves ha querido pedir de forma pública a través de las redes sociales, lo cierto es que los estamentos federativos parecen haber agotado su paciencia, y esta sanción puede ser definitiva en el futuro de Poves en el mundo del fútbol.