El Estadio de Vallecas recuperó esta tarde uno de esos partidos que llegaban envueltos en la polémica tras el aplazamiento del encuentro correspondiente a la jornada 23 de LaLiga, que debía enfrentar a Rayo Vallecano y Real Oviedo el pasado mes de febrero.
Ambos equipos llegaban al partido necesitados de puntos, con la vista puesta en la zona baja de la clasificación. El Oviedo afrontaba el duelo como colista, mientras que el Rayo buscaba dejar atrás una temporada irregular y abrir distancia con respecto a los puestos de descenso.
La victoria permite al conjunto vallecano encadenar su cuarto partido consecutivo sin perder y situarse en la 12ª posición, colocándose a seis puntos de la zona roja.

Desde el inicio el Rayo asumió el protagonismo del encuentro. El equipo madrileño trató de dominar el ritmo del juego, acumulando posesión y generando las ocasiones más claras frente a un Oviedo que intentaba mantenerse en el partido pero sin conseguir inquietar la portería rival. De hecho, el conjunto asturiano no logró realizar su primer disparo hasta bien entrada la segunda mitad.
El descanso como punto de inflexión
En los minutos previos al descanso y en el inicio de la segunda parte el Rayo encontró el premio a su insistencia. El protagonista fue Jorge de Frutos, autor de los dos primeros goles del partido.
El primero llegó tras una acción dentro del área en la que el extremo aprovechó una serie de rechaces para empujar el balón al fondo de la red. El segundo llegó desde el punto de penalti, después de una acción polémica entre Lucas Ahijado y un atacante del Rayo. El contacto existió, aunque la intensidad del mismo dejó dudas, pero la decisión del árbitro permitió a De Frutos ampliar la ventaja desde los once metros y firmar su doblete.

La segunda parte mantuvo la misma dinámica. El Rayo siguió dominando el encuentro, especialmente a través de las internadas por banda que tanto daño hicieron a la defensa asturiana. El premio definitivo llegó en el minuto 62 con otro de los nombres propios del partido.
Álvaro García, en su partido número 200 en Primera División con la camiseta del Rayo, anotó el tercer gol tras aprovechar un rechace después de una gran parada de Aarón Escandell, que hasta ese momento estaba siendo el mejor jugador del Oviedo.

Momento Trejo
El tercer protagonista del día fue Óscar Trejo. El capitán del Rayo Vallecano anunció recientemente que abandonará el club a final de temporada tras una década defendiendo la camiseta franjirroja.
El argentino entró al terreno de juego sustituyendo a Ilias Akhomach y provocó que el Estadio de Vallecas se viniera abajo coreando su nombre. La ovación fue el reconocimiento a un futbolista que ha disputado 332 partidos con el club, convirtiéndose en el segundo jugador con más encuentros en la historia del Rayo y en el quinto máximo goleador con 45 tantos.
Antes incluso del inicio del partido se produjo una de las imágenes más simbólicas de la tarde. Dos veteranos del fútbol español, Óscar Trejo y Santi Cazorla, se fundieron en un abrazo cariñoso sobre el césped de Vallecas, un gesto entre dos futbolistas que representan buena parte de la historia reciente de la competición.
Una victoria muy importante para la permanencia del Rayo, pero con estos tres puntos se sitúa a diez puntos del Celta de Vigo, equipo que actualmente marca la frontera con Europa. Ahora el conjunto de Íñigo Pérez coge aire y puede volver a centrarse en la UEFA Conference League de la próxima semana ante el Samsunspor. Por su parte el Oviedo vuelve a obtener una derrota, continuará como colista y no hay brotes verdes, pero mientras el descenso no sea matemático, hay esperanza.