El Campeonato del Mundo de Moto2 2026 comenzó en el calor sofocante del Chang International Circuit, escenario habitual del Gran Premio de Tailandia y un trazado conocido por sus largas frenadas y fuertes cambios de ritmo. Lo que debía ser una carrera de apertura para empezar a definir jerarquías terminó convirtiéndose en una prueba caótica, marcada por accidentes, banderas rojas y un desenlace final al sprint que premió la sangre fría y la determinación de Manu González.
La carrera acabó siendo una de las más atípicas de los últimos años en Moto2, con varios reinicios y un número de vueltas reducido que obligó a los pilotos a correr al límite desde el primer momento.
Un inicio accidentado
Desde la salida se percibía que el grupo delantero iba a ser numeroso y combativo. Las primeras curvas se negociaron con agresividad, con varios pilotos intentando ganar posiciones antes de entrar en el primer sector del circuito tailandés.
En cabeza comenzaron a destacar nombres españoles como Izan Guevara, Dani Holgado y el propio Manu González, mientras que pilotos jóvenes como Iván Ortolá intentaban mantenerse dentro del grupo delantero.
Pero la carrera apenas había comenzado cuando llegó el primer gran incidente. En la curva 9 se produjo una caída múltiple que involucró a David Alonso, Senna Agius y Filip Salač, con el piloto colombiano llevándose la peor parte. La situación obligó a dirección de carrera a sacar bandera roja, deteniendo la prueba por motivos de seguridad.
El parón enfrió completamente la dinámica de carrera. Los equipos regresaron al pit lane, revisaron motos y estrategias, y los pilotos se prepararon para un nuevo procedimiento de salida.
Segundo intento… y más problemas
Tras unos minutos de incertidumbre, la carrera se reinició con una distancia recortada. La tensión era evidente en la parrilla: todos sabían que el margen para remontar sería menor y que cada maniobra tendría más peso.
Sin embargo, la tranquilidad duró muy poco.
Apenas una vuelta después del reinicio, otro accidente en las primeras curvas, entre Sergio García Dols y Luca Lunetta, provocó un nuevo incidente que obligó nuevamente a detener la prueba. El desconcierto era total: dos interrupciones consecutivas habían destrozado la planificación inicial del gran premio.
Ante esta situación, la organización tomó la decisión de relanzar la carrera en formato sprint, reduciendo considerablemente la distancia para poder completarla dentro del horario del evento.
El tercer inicio sería, finalmente, el definitivo.
Un sprint frenético
Con apenas unas pocas vueltas por disputarse, la estrategia desapareció por completo. Ya no había tiempo para gestionar neumáticos ni para esperar el momento perfecto: era atacar desde la primera curva.

En ese escenario emergió con fuerza Izan Guevara, que asumió el liderato tras los primeros giros del sprint final. El mallorquín intentó imponer un ritmo alto para romper el grupo, consciente de que una carrera tan corta podía decidirse por milésimas.
Pero detrás tenía a un rival que no estaba dispuesto a ceder.
Manu González, uno de los pilotos más sólidos de la categoría en los últimos años, se mantuvo pegado a su rueda durante toda la carrera corta. El madrileño estudiaba cada movimiento de Guevara, analizando dónde podía lanzar el ataque decisivo.
Mientras tanto, Dani Holgado y Iván Ortolá se mantenían en la pelea por el podio, atentos a cualquier error de los dos líderes.
El grupo delantero rodaba extremadamente compacto. Cada frenada era una batalla y cada aceleración una lucha por mantener la trazada ideal.
La carrera se decidió prácticamente en el tramo final, cuando a falta de poco más de una vuelta, Manu González vio la oportunidad en una de las frenadas más exigentes del circuito. Aprovechó el rebufo en la recta, se lanzó por el interior y ejecutó una frenada al límite para adelantar a Izan Guevara.

Fue una maniobra agresiva pero limpia, una de esas acciones que definen carreras. Una vez en cabeza, González sabía que el trabajo no estaba terminado. Quedaba aún una vuelta y media, y Guevara intentó devolver el adelantamiento en varias ocasiones.
Finalmente, González defendió perfectamente la posición en el último sector y cruzó la línea de meta en primera posición, firmando la primera victoria de la temporada 2026 en Moto2.
Un inicio de campeonato imprevisible
Lo ocurrido en Buriram dejó una conclusión clara: la temporada 2026 de Moto2 promete ser intensa e imprevisible.
Las múltiples banderas rojas, el sprint final y el duelo entre González y Guevara ofrecieron un espectáculo caótico pero emocionante. En una categoría donde las diferencias suelen ser mínimas, cada detalle cuenta.
Y en el primer gran capítulo del año, Manu González supo aprovechar su momento para dar el primer golpe del campeonato.