Panathinaikos y Real Betis disputaron en Atenas un partido intenso y muy físico en la ida de los octavos de final de la Europa League, marcado por el ritmo irregular del juego, la expulsión de Zaroury en el conjunto griego y un penalti en los minutos finales que terminó decidiendo el encuentro.
El partido comenzó con un Panathinaikos empujado por su afición y con una intensidad muy alta en la presión. Durante los primeros minutos el Betis apenas pudo salir de su campo, limitándose a resistir el empuje inicial del conjunto griego.
Con el paso de los minutos el equipo de Manuel Pellegrini empezó a sacudirse esa presión y a hacerse con el control del balón. A partir de ahí comenzaron a aparecer los futbolistas más desequilibrantes del Betis, especialmente Abde, muy activo por banda intentando romper la defensa rival.
La primera ocasión clara del encuentro llegó precisamente tras una de esas acciones. Abde encontró espacio para centrar y Cucho Hernández remató con peligro, obligando al guardameta del Panathinaikos a realizar una gran parada.
El partido, sin embargo, se fue convirtiendo poco a poco en un duelo trabado y muy físico, con muchas interrupciones y pocos espacios. Solo cuando el balón pasaba por los pies de jugadores como Fornals, Abde, Antony o el propio Cucho el Betis conseguía generar sensación real de peligro.
Por su parte, el Panathinaikos trató de hacer daño principalmente a balón parado. Los córners y los centros laterales se convirtieron en su principal vía para inquietar la defensa bética.

La expulsión que parecía cambiar el partido
El momento que parecía inclinar el encuentro llegó en el minuto 58. Zaroury vio la segunda tarjeta amarilla tras una entrada por detrás sobre Abde. El jugador ya había sido amonestado minutos antes y la expulsión dejó al conjunto griego con diez jugadores.
La tarjeta roja trastocaba los planes del equipo dirigido por Rafa Benítez y abría un escenario favorable para el Betis. Curiosamente, lejos de descomponerse, el Panathinaikos vivió entonces algunos de sus mejores minutos. Tetteh fue el jugador que más inquietó a la defensa bética en transiciones rápidas mientras el Betis intentaba encontrar espacios en superioridad numérica.

El VAR decidió el partido
En los minutos finales el encuentro entró en una fase espesa, con muchas faltas y continuas interrupciones. El Betis trataba de empujar en busca del gol mientras el Panathinaikos resistía el empate.
La acción decisiva llegó en el minuto 84. Tras una revisión del VAR, el árbitro señaló penalti por una entrada de Llorente dentro del área. La jugada terminó además con la segunda tarjeta amarilla para el jugador bético, que dejó a su equipo también con diez futbolistas.
Las gradas del estadio explotaron y Taborda asumió la responsabilidad desde los once metros. El atacante engañó al guardameta bético y colocó el balón en la escuadra derecha para adelantar al Panathinaikos.

En los minutos finales el conjunto griego supo gestionar la ventaja con experiencia. Con igualdad numérica tras la expulsión de Llorente, el Panathinaikos manejó la posesión con calma, ralentizando el juego y consumiendo segundos en cada acción mientras el Betis buscaba sin éxito recuperar el control del partido.
El gol de Taborda deja al equipo griego con ventaja en la ida de los octavos de final de la Europa League. Todo se decidirá la próxima semana en La Cartuja, donde el Betis necesitará mostrar una versión mucho más convincente si quiere seguir con vida en la competición.