Por primera vez en su carrera, Martín Landaluce alcanza los cuartos de final de un Masters 1000. Lo ha hecho a lo grande, derrotando a Sebastian Korda con remontada incluida por 2-6, 7-6, 6-4 en 2 horas y 27 minutos. El partido comenzó cuesta arriba. En el primer set, Korda impuso su ley con un alto porcentaje de primeros servicios, mientras el madrileño no terminaba de encontrar el ritmo. Landaluce, lejos de su mejor versión al resto, una de sus grandes armas durante el torneo, acabó cediendo la manga inicial por 2-6.
Pero ahí empezó la historia de verdad.
Al inicio del segundo set, con 1-0 para Korda, el español se aferró al partido con un juego clave que marcó un punto de inflexión. Igualó el marcador con 2-2 y comenzó a crecer: más sólido físicamente, más agresivo en sus golpes y mucho más incisivo al resto. En cuanto logró neutralizar la iniciativa del saque del estadounidense, el partido cambió de dueño. Korda bajó su efectividad con el primer servicio, y Landaluce lo castigó, impidiendo que dominara con su revés.
El set se decidió en un tie-break de máxima tensión. Con 6-5 en contra y bola de partido para Korda, Landaluce sacó carácter y talento: firmó un resto espectacular para lograr el mini-break y, con dos puntos consecutivos al saque, cerró el desempate en un ejercicio de sangre fría. Antes del tercer set, Korda solicitó asistencia médica por molestias en la zona lumbar, un lastre que acabaría pesando. Landaluce olió la oportunidad y salió desatado: 3-0 de inicio tras convertir su primera bola de break. Aunque Korda logró igualar el encuentro entre gestos de dolor y la inquietud de su banquillo, el español no se descompuso. En el momento decisivo, volvió a golpear y selló el 6-4 definitivo.
Porque el tenis también va de momentos… y de romper estadísticas.
Dicen que cuando un jugador fuera de la primera línea tumba a uno de los grandes, suele caer en la siguiente ronda. Y la tendencia se mantiene: los últimos cuatro tenistas que eliminaron a Carlos Alcaraz antes de una final perdieron en su siguiente partido. Hoy no fue la excepción. Sebastian Korda, verdugo de Alcaraz, acusó el desgaste y las molestias. Y ahí estuvo Martín Landaluce para aprovecharlo.
Con personalidad, con ambición y sin miedo al escenario, el madrileño firma una victoria que puede marcar un antes y un después en su carrera. Ya está entre los ocho mejores en Miami y soñando a lo grande. En cuartos de final se verá las caras contra el ganador del duelo entre Taylor Fritz y Jiri Lehecka.