Siete años bajo la sombra de Ben Yedder: la eterna búsqueda del ‘9’ en Nervión

Desde la salida de Wissam Ben Yedder en el verano de 2019, el Sevilla FC ha vivido una constante búsqueda de un delantero centro fiable. Entre apuestas fallidas, rachas irregulares y momentos puntuales de brillantez, Nervión no ha vuelto a encontrar un referente ofensivo estable que iguale el impacto del francés.

Wissam Ben Yedder

El punto de inflexión: la marcha de Ben Yedder

La salida de Ben Yedder al AS Mónaco en agosto de 2019 marcó un antes y un después. El delantero había firmado cifras sobresalientes, llegando a ser máximo goleador del equipo y pieza clave en Europa, con temporadas de más de 20 goles oficiales.

Su marcha dejó un vacío estructural: el Sevilla perdía un delantero autosuficiente, eficaz en área y con capacidad para decidir partidos.

Ben Yedder en el Mónaco

2019-2021: un ataque en reconstrucción permanente

La salida de Wissam Ben Yedder dejó al Sevilla ante la necesidad de reconstruir su referencia ofensiva sin perder competitividad. Sin una solución clara, el equipo entró en una etapa marcada por la alternancia de perfiles y la falta de continuidad.

El primer intento fue Luuk de Jong, un delantero de perfil muy distinto, fuerte en el juego aéreo pero irregular en Liga. Aun así, su aportación fue clave en la Europa League de 2020.

En paralelo, llegó Youssef En-Nesyri, quien ofreció el rendimiento más cercano a lo esperado de un ‘9’. Su gran temporada 2020-21 lo consolidó como referencia, aunque su irregularidad le impidió mantener ese nivel en el tiempo.

Por su parte, Munir El Haddadi actuó como alternativa, más útil como segundo punta que como delantero centro.

En conjunto, el Sevilla pasó de tener un goleador fiable a depender de soluciones parciales, sin lograr consolidar una referencia ofensiva clara.

2021-2023: inversión sin certezas

El Sevilla siguió buscando soluciones sin lograr dar con una definitiva. La apuesta por Rafa Mir respondía a la idea de construir un delantero de presente y futuro. Llegaba con cartel tras su papel en los Juegos Olímpicos, pero su paso por Nervión nunca terminó de despegar. Alternó titularidades con suplencias y no logró asentarse como referencia indiscutible.

En ese contexto apareció también Anthony Martial, cedido con la esperanza de aportar talento diferencial. Sin embargo, entre las lesiones y la falta de ritmo competitivo, su etapa fue breve y poco influyente.

El equipo seguía sumando nombres, pero no soluciones. La sensación de provisionalidad en la delantera comenzaba a ser evidente.

2022-2024: parches y falta de identidad

Lejos de corregirse, la situación derivó en una sucesión de intentos sin continuidad. Kasper Dolberg fue uno de ellos, pero tampoco consiguió adaptarse ni ofrecer el rendimiento esperado.

Ante la falta de un ‘9’ fiable, el Sevilla se vio obligado a reinventarse en ataque. Jugadores de perfil más asociativo, como Adnan Januzaj, asumieron protagonismo en zonas ofensivas, evidenciando que el equipo ya no contaba con una referencia clara en el área.

En medio de ese contexto, Youssef En-Nesyri volvió a aparecer en momentos clave, especialmente en competiciones europeas. Sin embargo, su rendimiento seguía siendo intermitente, incapaz de sostener una regularidad prolongada en el tiempo.

2024-2026: soluciones internas y urgencias

Con menos margen económico y deportivo, el club comenzó a mirar hacia dentro. Ahí emergió Isaac Romero, delantero de la cantera que aportó energía, movilidad y compromiso. Su irrupción fue una de las pocas noticias positivas, aunque todavía en fase de crecimiento.

También llegaron apuestas de bajo riesgo como Mariano Díaz, cuyo impacto fue prácticamente residual, sin continuidad ni peso en el juego ofensivo.

A marzo de 2026, la realidad es clara: el Sevilla sigue sin un delantero que marque diferencias de forma sostenida. Más allá de nombres concretos, el equipo continúa dependiendo de rachas y soluciones puntuales, reflejo de un problema que se ha prolongado durante años.

A su alrededor, el club siguió sumando intentos. Llegaron delanteros como Akor Adams y Neal Maupay, llamados a ofrecer soluciones inmediatas en el área. Sin embargo, su impacto ha sido limitado, sin lograr asentarse como referencias ofensivas estables.

El vacío que nunca se llenó

Desde 2019, el Sevilla ha probado múltiples perfiles:

  • Delanteros de área (De Jong, Rafa Mir)
  • Potenciales goleadores (En-Nesyri)
  • Apuestas de talento (Martial, Dolberg)
  • Soluciones internas (Isaac Romero)

Sin embargo, ninguno ha alcanzado la regularidad, eficacia y peso competitivo de Ben Yedder.

El problema no ha sido solo de nombres, sino de identidad ofensiva. El Sevilla ha pasado de tener un delantero que garantizaba goles… a depender de rachas, momentos y soluciones improvisadas.

Siete años después, Nervión sigue buscando a su ‘9’.

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