El central francés realizó dos errores garrafales que condenaron al Sevilla en el día de ayer en el partido contra el Oviedo
La campaña del conjunto hispalense es para echarse a llorar. Desde el día uno bajo las órdenes de Matías Almeyda, no han sido capaces de dar pie con bola. Durante toda la temporada, ha estado en la zona media-baja de la clasificación, hasta que en los últimos encuentros han caído al borde del descenso, separándolo de él por dos puntos.
En la tarde del domingo anterior, dos equipos se midieron las caras con el objetivo de zafarse de la zona roja. El Sevilla tuvo que viajar hasta el Tartiere, después del parón de selecciones. Un duelo aparentemente asequible contra el colista. Como ya se vio en la primera vuelta, en el que los sevillistas aplastaron a su contrincante con un 4-0 solvente.
Durante los primeros minutos, los rojiblancos fueron incapaces de llegar a zona de tres cuartos para poder generar peligro. El equipo de Luis García Plaza, en su debut, no pudo ver portería durante los noventa minutos.
Los desaciertos al detalle
A la media hora, en un saque de esquina lanzado por Alberto Reina, empleó el guante de su pierna derecha para colocar un balón directo a la cabeza de Fede Viñas. El uruguayo se encontraba libre de marca, pudiendo rematar sin problema. Viendo la repetición del único tanto del encuentro, se puede percibir como al defensor protagonista sevillista le coge la espalda para rematar a placer.
Ya debajo del marcador, solo tuvieron que pasar seis minutos de reloj para que volviese a errar Nianzou. Mientras que jugaba con el balón, al parecer, una jugada en la que no había peligro, otra vez Fede Viñas fue el verdugo del zaguero. Cuando el galo iba a realizar un pase a su compañero, el atacante metió su pierna de por medio. Haciendo que el sevillista propiciase una fea patada, provocando que el colegiado le mostrase la tarjeta roja.
Por lo tanto, se tuvo que marchar a vestuarios antes de hora. Obligando que el técnico tuviese que reestructurar por completo el once de cara a la segunda mitad. El partido contra el Real Oviedo, no ha sido el único error del francés. No solo a nivel futbolístico abarca problemas. Su gran salario de ocho millones de euros y el coste de su fichaje descomunal, hacen que su estancia en la capital andaluza sea todo un inconveniente.