La salvación pasa por el Pizjuán para los de Garcia Plaza

El Sevilla está metido en un lío serio, de esos que hace no tanto parecían imposibles en Nervión. 18º con 34 puntos, a uno solo de la salvación que ahora mismo marca el RCD Mallorca. Quedan cinco partidos y ya no hay margen para errores. No se trata de jugar bien o mal, sino de sobrevivir. Y en ese escenario hay una idea clara en la mente de los de Luis García Plaza: si el Sevilla se salva, va a ser desde casa.

Tres partidos, una vida

El calendario no engaña. De los cinco partidos que quedan, tres son en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Y no son tres cualquiera: los dos próximos contra la Real Sociedad y el RCD Espanyol son, directamente, finales.

Aquí es donde se decide todo. Si el Sevilla FC no es capaz de sacar puntos en estos dos partidos, el drama va a ser muy difícil de evitar. Son rivales duros, sí, pero también es tu casa, tu gente, tu estadio. Es el momento de hacerse fuerte o asumir lo peor.

El Pizjuán tiene que empujar

Más allá de lo táctico o lo futbolístico, hay un factor que puede marcar la diferencia: la grada. El Pizjuán ha sido históricamente un estadio que aprieta, que mete miedo, que empuja al equipo cuando más lo necesita. Y ahora es cuando de verdad se necesita eso.

Porque el equipo no transmite demasiada seguridad, le cuesta reaccionar, se cae en momentos clave y juega con una tensión evidente. Ahí es donde la afición tiene que aparecer, no cuando todo va bien, sino ahora, cuando la situación parece que puede con los hispalenses.

Fuera de casa, terreno peligroso

El problema es que lejos de Sevilla la cosa pinta bastante peor. Las visitas al Villarreal CF y al RC Celta de Vigo no invitan precisamente al optimismo viendo cómo ha competido el equipo fuera durante la temporada.

Por eso mismo, llegar a esos partidos con algo de ventaja es clave. Si haces los deberes en casa, puedes permitirte competir sin esa ansiedad extrema. Si no, cada salida puede ser un drama.

El Madrid, posible final inesperada

Y por si fuera poco, la penúltima jornada trae al Real Madrid CF al Pizjuán. Un partido que normalmente sería una cita grande, pero que este año puede ser una final por la permanencia.

Para que eso tenga sentido, primero el Sevilla tiene que llegar vivo. De nada sirve pensar en ganar al Madrid si antes no has sumado donde debes. Pero si llegas con opciones, ese partido puede ser uno de esos momentos que marcan una temporada para bien o para mal.

Sin excusas: toca dar un paso adelante

La realidad es simple y dura: el Sevilla FC depende en gran parte de lo que haga en su estadio. Tiene tres oportunidades en casa para salvarse, pero tampoco vale con decirlo. Aquí tienen que aparecer los jugadores, asumir la presión y competir como si cada balón fuera el último.

Y la gente, más de lo mismo: convertir el Pizjuán en lo que siempre ha sido cuando el equipo estaba contra las cuerdas. Porque sí, la salvación está a un punto, pero no va a llegar sola. Se tiene que pelear, y sobre todo, se tiene que ganar en casa.

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