Saka manda al Arsenal a la final y deja al Atleti a las puertas del sueño

El Emirates rugía como en las grandes noches europeas. De esas que se sienten distintas desde que sales a la calle, con bufandas al viento y caras de tensión. Porque no era una noche cualquiera: era una semifinal de Champions, un Arsenal–Atlético con todo abierto tras el 1-1 de la ida en el Metropolitano. Y se notó desde el minuto uno.

Un arranque con veneno rojiblanco

El partido empezó con ese punto de respeto, pero el Atlético fue el primero en ir a por todas. Avisó pronto Julián Álvarez, en el 7’, tras un pase atrás de Giuliano Simeone que le dejó en buena posición. El disparo no fue limpio, pero suficiente para meter el susto en el cuerpo a la grada.

El Arsenal respondió casi de inmediato, con Calafiori mandando un zurdazo a las nubes, y poco después con un Saka completamente solo en un córner que terminó pegándole pegó fatal cuando tenía todo para hacer daño.

El guion empezó a cambiar rápido. Nada que ver con la ida. Esta vez los de Arteta querían el balón, querían mandar. Y el Atleti, cómodo, esperaba atrás su momento.

El Arsenal domina pero sin acierto

Pasaban los minutos y el partido entraba en ese punto donde uno domina pero no termina de asustar. El Arsenal tenía la posesión, movía la pelota, pero Oblak no estaba precisamente forzado.

Gabriel lo intentó desde lejos, desviado. Y la más clara llegó en el 24’, con un pase tremendo de Lewis-Skelly que cruzó toda el área pequeña sin que nadie la empujara.

El Atlético, mientras tanto, cada vez más replegado, pero sin perder la cara al partido. Había sensación de que cualquier detalle iba a decidir. Y llegó el momento.

Saka golpea en el momento perfecto

Minuto 44., justo antes del descanso, cuando más duele. Trossard se sacó un disparo potente que Oblak repelió como pudo, dejando el balón muerto en el área pequeña. Y ahí apareció Saka, listo, rápido y oportunista, para empujarla a la red entre un bosque de piernas.

1-0, el Emirates explotó; y el Arsenal, con ese gol psicológico, se veía ya en la final.

El Atleti lo intentaba y aparecía Raya

Tras el descanso, el Atlético salió con otra cara. Más agresivo, más decidido. Y tuvo la suya. Griezmann, en el 55’, soltó un derechazo abajo que obligó a Raya a sacar una buena mano.

Pero el momento más caliente llegó poco después. Un penalti que parecía clarísimo sobre Griezmann acabó en nada por una falta previa de Pubill. Decisión polémica, protestas, tensión y el partido completamente encendido.

Simeone agitó el banquillo, Arteta respondió igual, y el encuentro entró en ese caos donde cualquier cosa podía pasar.

Perdonó el Arsenal y sobrevivió

El Arsenal tuvo la sentencia en el 65’. Centro perfecto y Gyökeres completamente solo delante de Oblak, pero la mandó a las nubes. Ahí el partido pudo morir, pero el Atleti siguió vivo.

Eso sí, el golpe fue duro cuando tuvieron que salir Julián Álvarez y Griezmann. Sin sus dos referentes, el equipo perdió mucha amenaza arriba.

Aun así, lo intentaron. Llorente puso un centro peligrosísimo que Raya desvió con una mano salvadora. Luego el propio Llorente probó suerte, y Sorloth tuvo una clarísima en el 85’ pero no la enganchó bien.

Resistencia ‘gunner’ y billete a la final

Los últimos minutos fueron un quiero y no puedo del Atlético. Más corazón que ideas. Baena lo intentó desde lejos, pero sin fe. El Arsenal, sin hacer un partido brillante, supo resistir.

Los números lo dicen todo: igualdad máxima en posesión (54%-46%), mismos tiros a puerta (2-2) y duelos repartidos pero el detalle marcó la diferencia. Ese detalle fue Saka.

El pitido final desató la locura en el Emirates. El Arsenal está en la final de la Champions en Budapest. El Atlético cae con la sensación de haber competido, pero también de haber dejado escapar una oportunidad enorme.

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