Esta semana hemos vivido una semana copera que ha dejado muchos partidos de infarto y varios sustos a los llamados equipos grandes, en una competición que antaño se llamaba «la ilusión de los modestos».
El F.C. Barcelona no marcó en su partido ante el Guadalajara hasta el último cuarto de hora cuando Flick puso en el campo a los titularísimos. El Real Madrid terminó pidiendo la hora en su duelo en Talavera de la Reina pese a jugar con Mbappé todo el partido. El Atlético de Madrid vio como Juan Musso tenía que solventar una papeleta que parecía resuelta con el 0-2.
Pero es que en el camino de la Copa del Rey, se han quedado el Mallorca, el Getafe (que caía goleado en Burgos por tres goles a uno), el Oviedo (goleado también en Ourense), el Girona o el Espanyol. Todos ellos equipos de Primera División eliminados ante equipos de categoría inferior por no hablar también de los equipos de Segunda División que cayeron ante rivales de Primera o Segunda RFEF. A primera vista, podría parecer una competición con un formato atractivo, pero esto… es un poco engañoso.
Y es engañoso, porque hay ciertos condicionantes que hacen de la Copa una competición ligeramente manipulada o alterada. En primer lugar, los equipos que participan en la Supercopa de España quedan exentos las dos primeras eliminatorias coperas, por lo que, en función de los sorteos, pueden verse en semifinales habiendo tenido que jugar tan sólo un partido contra otro Primera División.

Por si esto no fuera suficiente, tras toda una competición a partido único, llegamos a unas semifinales a doble partido, algo que garantiza casi al 100% que si un Primera sufre un tropezón en la ida de las semifinales ante, por ejemplo, una Cultural Leonesa, le queda el partido de vuelta para solventar las cosas. Y esto, la verdad, le resta emoción a una ronda tan importante como son unas semifinales de copa.
Además, existe otro condicionante como es el sorteo ronda tras ronda, que no es un sorteo puro, por lo que los grandes se van asegurando rivales de menor categoría las primeras rondas. Y aquí es donde deberíamos copiar, tanto que se nos llena la boca de decir que somos una de las grandes ligas, en formato de competición de la FA Cup, donde el sorteo es puro y toda la competición se juega a partido único. Y quien llega a la final, llega.
Habrá quién diga que si se hiciera, la copa perdería atractivo. Y en parte lleva razón. Pero perdería atractivo porque en España, por mucho que nos duela admitirlo, no tenemos cultura futbolística más allá de Real Madrid, F.C. Barcelona, Atlético de Madrid y poco más. Y me explico.
Cada semana, es habitual ver en Inglaterra estadios de cuarta o quinta categoría a rebosar de aficionados, algo que cuando esos equipos disputan competiciones coperas, se repite. En el siguiente enlace, podemos ver un estadio de quinta categoría en un partido de la FA Cup.
De hecho, es muy habitual en la FA Cup inglesa ver en cada ronda equipos de Premier League caer eliminados e, incluso, partidos con un alto número de goles, algo que los aficionados ingleses agradecen.

En mi opinión, nuestra Copa del Rey debería copiar ese formato. Sorteo puro y con TODOS los equipos en el bombo desde la primera ronda del torneo. Y si en primera ronda toca un Real Madrid Vs F.C. Barcelona, pues a disfrutarlo… pero claro, eso chocaría de frente con la avaricia de unos dirigentes que prefirieron llevarse la disputa de la Supercopa de España a Arabia Saudí y prácticamente montar un formato que garantizase la presencia de Real Madrid y F.C. Barcelona, antes que darle al aficionado español un producto más atractivo y que permitiera a los modestos soñar con emular a equipos como el Recreativo de Huelva, el Mirandés o más recientemente el Getafe con dos finales en su haber, con poder hacer historia en uno de los mejores que hay (o había) en el mundo.
Redactado por: Miguel Gómez García.