Los recientes resultados cosechados por el Manchester City en la Premier League dispararon las alarmas en el Etihad Stadium, pues situaban a los de Guardiola a siete puntos de distancia de un Arsenal que parece ir lanzado, este año sí, a por el campeonato de la Premier League. Pero no son los resultados deportivos lo que más preocupa en Manchester, y Guardiola lo sabe perfectamente.
John Stones, Josko Gvardiol y Ruben Días han caído lesionados de diversa gravedad y han originado un enorme problema en el centro de la defensa de los Citizen que preocupa, y bastante, a Pep Guardiola. En ataque, pese a no tener tantas bajas, también existían preocupaciones en el seno del equipo de Manchester, y desde antes de abrirse la ventana invernal de fichajes ya se estaba trabajando en el apartado de incorporaciones.

El primer refuerzo en llegar sería Antoine Semenyo, una de las sensaciones de esta temporada que estaba acaparando todas las miradas en cada partido del Bournemouth gracias a los diez goles y tres asistencias que llevaba anotados en los veinte encuentros de Premier disputados con el conjunto de Iraola hasta el momento de su traspaso. Además, el joven extremo fichado por el Borunemouth a cambio de poco más de diez millones de euros al Bristol City, había elevado su valor hasta hacer desembolsar al City más de setenta millones de euros. Y otro hecho que haría acelerar para lograr el fichaje de Semenyo y vestirle de azul sería el hecho de que otros equipos como el Liverpool ya habían llamado a su puerta y no querían ver como sus rivales se reforzaban.
Pero no sería este el único golpe propiciado por el City a sus rivales ‘reds’. Porque tras ver como al final del verano el fichaje de Marc Guéhi por el Liverpool se caía, las lesiones en la línea defensiva hicieron que el Manchester City se lanzara con todo para lograr el fichaje del central inglés procedente del Crystal Palace, algo que terminaría llevándose a cabo por veintitrés millones de euros (perdiendo así a otra pieza clave el Palace tras la marcha de Eze al Arsenal en verano). Este fichaje finalizaba así un culebrón en torno al central inglés donde se habían visto involucrados nombres de equipos como el propio Liverpool e, incluso, Guéhi había llegado a sonar como posible refuerzo para el Real Madrid el curso que viene.