Atlético de Madrid y Alavés certifican su pase a cuartos de Copa y se
enfrentan ahora en el Metropolitano. Los rojiblancos quieren acercarse un
poco más a los tres de arriba, mientras que los albiazules buscan salir de los
puestos bajos.
El equipo de Simeone se resiste a tirar la toalla en La Liga, pese al tropiezo
en el Reale Arena, los colchoneros no renuncian a la pelea doméstica. El
grupo llega con la moral reforzada tras avanzar en la copa, pero saben que
no pueden permitirse más distracciones en el campeonato regular. En la otra
cara de la moneda está el Deportivo Alavés. Aunque el triunfo ante el Rayo
fue un soplo de aire fresco, su realidad liguera es preocupante: una sola
victoria en los últimos ocho encuentros los ha dejado al borde del descenso,
lo que les obliga a dar la sorpresa en uno de los campos más difíciles.
Los precedentes más cercanos invitan a la cautela, especialmente tras el 1-1
de la primera vuelta en Vitoria. En el apartado médico, Simeone tendrá que
recomponer su zaga ante la ausencia de Clément Lenglet, baja hasta febrero.
La buena noticia es el retorno del capitán, Koke Resurrección, quien apunta
directamente al once inicial junto a Barrios, devolviendo a Marcos Llorente al
carril derecho. La gran incógnita sigue siendo Nico González, que ha
trabajado al margen.
En el bando de los albiazules, Coudet recuperará su columna vertebral tras
las rotaciones de Copa. Piezas clave como Jonny, Parada, Blanco e Ibáñez
regresarán a un esquema donde Aleñá y Carlos Vicente parecen fijos en los
costados. La única duda reside en la punta de ataque: el estado físico de
Lucas Boyé y Toni Martínez determinará quién será el encargado de
amenazar la portería de Jan Oblak.
Las estadísticas dan lugar a pensar que el partido caerá a favor de los
locales, pero la reciente inyección de moral copera del Alavés promete un
duelo más igualado de lo que la tabla sugiere.
Autor: Javier Cremades