Antony enciende La Cartuja y mete al Betis en octavos

El Betis ganó, sufrió y celebró. En una noche europea de las importantes, el equipo de Manuel Pellegrini se impuso por 2-1 al Feyenoord en La Cartuja y selló su clasificación directa para los octavos de final de la Europa League, cerrando la fase de grupos en cuarta posición evitando así la ronda previa.

Desde el arranque, el Betis salió a por todas sabiendo lo que se jugaban. En apenas cinco minutos ya se habían generado dos ocasiones clarísimas, primero con un cabezazo del Chimy y después con un mano a mano de Larin que Pau López solventó con una salida providencial.

El primer gol llegó pronto, aunque no subió al marcador. Abde marcó tras una gran jugada colectiva, pero el VAR llamó a Dabanovic por una falta previa de Antony. Una decisión que no apagó al Betis, todo lo contrario.

En el minuto 16, Antony se inventó una obra de arte, controló, tuvo calma y sin apenas carrerilla metió una rosca con la izquierda desde la frontal para superar a Wellenreuther y desatar la locura en La Cartuja. Un gol importantísimo para encarrilar una clasificación que se iba a complicar con el pasar del partido.

El Betis dominó, presionó alto y jugó con cabeza. Valentín Gómez, Deossa y Fornals gobernaron el centro del campo y Abde encontró el premio. Tras otro gol anulado, el marroquí se lanzó en plancha en el 31’ para cabecear un centro perfecto de Antony y poner el 2-0.

El Feyenoord sobrevivía gracias a su portero y a un Pau López colosal, que desesperó a Larin con varias paradas a bocajarro. Incluso vieron cómo les anulaban un gol por fuera de juego antes del descanso.

Tras la reanudación, el guion cambió poco hasta que el Betis decidió relajarse más de la cuenta. Van Persie movió el banquillo, el Feyenoord ganó metros y el castigo llegó en el 76’. Tengstedt aprovechó una mala salida de Pau López y firmó una vaselina perfecta para meter el miedo en el cuerpo de los béticos.

A partir de ahí, tocó sufrir. Más aún con la desgraciada lesión de Shaqueel Van Persie, que se marchó en camilla entre aplausos y el gesto cariñoso de su padre desde la banda.

El Betis supo dormir el partido en el tramo final del encuentro, con balón y cabeza fría, pese a jugar los últimos minutos ante un rival con diez. El pitido final confirmó lo que La Cartuja llevaba minutos celebrando.

Victoria, cuarto puesto, billete directo a octavos y un Betis que sigue soñando en Europa.

Escrito por: Héctor Lázaro Molina

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