Bélgica no perdonó. El líder del Grupo J cerró su clasificación al Mundial 2026 con una exhibición contundente ante Liechtenstein por 7-0 en el Maurice Dufrasne, donde el conjunto de Rudi García dominó de principio a fin con una superioridad abrumadora: 80% de posesión, 13 tiros a puerta y un asedio constante ante un rival que apenas logró maquillar su presencia en el partido con un único disparo entre palos.
El choque empezó prácticamente decidido. A los dos minutos, Hans Vanaken abrió la lata con un cabezazo impecable a la escuadra tras un envío medido de Saelemaekers. El capitán belga, pudo firmar varios más, pero el guardameta Büchel y la falta de puntería impidieron un marcador aún más abultado.
Sin embargo, la noche tenía un nombre propio: Jérémy Doku. El extremo del City volvió loco al carril derecho de Liechtenstein, incapaz de frenar sus desequilibrios y aceleraciones. Su doblete llegó casi consecutivo, primero en el 33’, aprovechando otro servicio de Saelemaekers, y después en el 40’, finalizando una maniobra individual con un disparo cruzado. Con el 3-0, el partido quedó visto para sentencia antes del descanso.

La segunda mitad fue un monólogo aún más evidente. Brandon Mechele en el minuto 51 recogió un rechace tras un córner, Saelemaekers hizo el quinto desde el área pequeña en el 54’ y, en apenas cuatro minutos, Charles De Ketelaere firmó un doblete con el que confirmó ser la referencia ofensiva de su selección.
La noticia negativa para Bélgica llegaría en los minutos finales, Dodi Lukébakio se marchó lesionado en el 86’, cuando el seleccionador belga ya había agotado los cambios.
Este resultado no solo refleja la distancia entre ambos equipos, sino el momento de una selección que, pese al relevo generacional, parece que marcha con autoridad. Invicta y primera de grupo con sensaciones de poder ser candidata, Bélgica viajará al Mundial con la confianza por las nubes. Liechtenstein, por su parte, cierra la fase de clasificación sin puntos, sin goles y con la vista puesta en mejorar el proyecto desde ya mismo.
Escrito por: Héctor Lázaro Molina