El Liverpool se apodera de la locura en Francia y encarrilla su pase a octavos: Marsella 0-3 Liverpool.

El conjunto de Arne Slot llegaba al encuentro necesitado de victorias después de haber empatado los últimos cuatro encuentros de la Premier League, donde los reds no terminan de encontrarse esta temporada. Sin embargo, la Champions estaba siendo una vía de escape pese a los tropiezos frente a Galatasaray y PSV.

Por su parte, el Olympique de Marsella llegaba al encuentro en una situación muy diferente al Liverpool. El conjunto francés había goleado en los dos partidos previos y acumula buenas sensaciones en la presente campaña. De Zerbi incorporaba dos novedades y presentaba la siguiente alineación: (4-4-2) Rulli; Pavard, Balerdi, Medina, Murillo; Weah, Hojbjerg, Kondogbia, Traoré; Greenwood y Gouiri.

Por su parte, el Liverpool iniciaba con: (4-2-3-1) Alisson; Frimpong, Joe Gomez, Van Dijk, Kerkez; Gravenberch, Mac Allister; Salah, Szoboszlai, Witz; Ekitiké.

Respeto en la primera mitad

El inicio del choque estuvo marcado por la paciencia y pocas ocasiones, apenas un par de disparos fuera por parte de cada equipo, mucho control y posesiones largas para ambos conjuntos que buscaban ganar autoridad a base de conectar pases y de desesperar al rival. No fue hasta el 23′ cuando vimos la primera ocasión clara del partido, con un gran robo el Liverpool armaba el contragolpe y Szoboszlai metía el cuero al área donde Ekitiké mandaría el balón al fondo de la portería, pero la jugada no valía ya que el delantero francés estaba en fuera de juego.

Los reds ya habían avisado, el conjunto galo no conseguía encontrar la puerta de Alisson y el equipo inglés cada vez encontraba más facilidad para plasmar un juego directo con el que acechar el primer tanto. Ya en el descuento, el Liverpool recibía una falta peligrosísima cerca de la frontal del área, ideal para un zurdo. Salah y Szoboszlai se adueñaron del balón, pero finalmente fue el jugador húngaro quién golpeó, con un disparo raso que pasaba por debajo de la barrera y sorprendía a Rulli, poniendo el 0-1 en el electrónico.

Caos en la segunda mitad

El conjunto francés era consciente de que necesitaba generar mucho más si quería puntuar en el encuentro y los jugadores salieron con otra cara. Greenwood asumía los galones y amenazaba la portería de Alisson con dos grandes disparos desde fuera del area que obligaron al guardameta brasileño a intervenir. El Liverpool rebatía y tras una expléndida combinación de pases, Szoboszlai filtraba un balón a la espalda de la defensa que el ariete de los reds estrellaría en la cruceta. El ida y vuelta beneficiaba al equipo inglés, poderoso en las contras. En el 60′ Kerkez asomaba por zonas centrales y con un pase dejaba solo a Wirtz que definía al primer palo y se topaba con la figura de Rulli.

De Zerbi ponía más carne en el asador con un triple cambio, se incorporaban al terreno de juego Aubameyang, Paixao y Nadir que sustituían a Gouiri, Kondogbia y Traoré. Tras los cambios, Weah conseguía disparar a portería pero Van Dijk enviaba el cuero a saque de esquina. Ambos equipos continuaban plasmando un ritmo electrizante y en el 72′, Mac Allister conectaba con Frimpong, el neerlandés encaraba al recién incorporado Paixao y se zafaba con facilidad de su marca, internandose en el área y con un centro raso al segundo palo, el balón acabó tocando en el guardameta argentino del Marsella y se colaba en el fondo de las mallas, autogol de Rulli que dejaba el partido visto para sentencia, 0-2.

Un final descafeinado

Tras el segundo tanto del equipo inglés el partido volvió a la normalidad, sin ocasiones constantes y con mucha posesión. Slot introducía dos cambios, Gakpo y Curtis Jones que sustituían a Ekitiké y Florian Wirtz. El Marsella se hacía con el control del balón y se aproximaba a la portería de Alisson, pero sin ocasiones de peligro.

El colegiado decretaba tres minutos de tiempo añadido en los que daría tiempo a ver las dos últimas ocasiones. Primero el Marsella, con un balón largo que Mason Greenwood descargaba sobre Aubameyang y que el internacional por Gabón enviaba al primer palo, donde de nuevo aparecería Alisson para despejar el cuero a saque de esquina. Sobre la bocina el Liverpool encadenaba una nueva contra, Gravenberch hizo gala de su físico con una larga conducción y conectó con Gakpo dentro del área, desde donde el neerlandés definía al segundo palo y ponía el 0-3 definitivo.

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