
Tras haber sumado los tres puntos en la primera jornada, con sendas victorias ante Mozambique y Gabón respectivamente por un gol a cero, Costa de Marfil y Camerún se enfrentaban con la necesidad de obtener la victoria y sabiendo que en el partido previo de la jornada Mozambique había derrotado a Gabón, por lo que los mozambiqueños se mantenían con opciones de lograr el pase de ronda dependiendo de lo que hagan en la tercera jornada cuando se enfrenten a Camerún.
En Camerún, la gran sensación de la liga española Etta Eyong (pese al gol del último partido) y el central de Osasuna, Boyomo, partían desde el banquillo.
Tan sólo necesitó dos minutos Costa de Marfil para lograr una primera aproximación peligrosa a la portería defendida por Epassy en un centro lateral desde el costado izquierdo que terminaría estrellándose en el palo de la portería ante el susto del guardameta y la sorpresa de los aficionados. Camerún, por su parte, trataba de dificultar la salida de balón costamarfileña con una presión adelantada.
Los primeros minutos nos dejaron a una selección de Costa de Marfil que buscaba tener más protagonismo a través de la posesión del balón, y fruto de ello llegaron varias llegadas peligrosas por banda izquierda con Konan como actor principal, y de un Amad Diallo que tuvo un gran ocasión en el minuto seis con un lanzamiento desde la frontal que se marchó alto.

A Camerún le costó un poco entrar en el partido, principalmente porque el 1-4-1-4-1 en fase defensiva de Costa de Marfil le dificultaba el juego entre líneas cuando tenían el balón, y hasta el minuto diez no logró acercarse con peligro a la portería de Fofana, en un remate de Yongwa en el segundo palo que salió a centímetros del palo.
Durante la retransmisión, el equipo de comentaristas adelantó una información según la cual el Manchester United estaría dispuesto a pagar ¡MÁS DE CIEN MILLONES DE EUROS! por el camerunés Carlos Baleba, jugador del Birghton.
Ambos equipos se jugaban mucho en este partido, y buena prueba de ello fueron las continuas interrupciones durante los primeros veinte minutos de la primera parte, provocando un ritmo de partido lento, pero que rápidamente se veía acelerado en cuanto uno de los equipos (normalmente Costa de Marfil) lograba superar una línea de presión.
Y de nuevo sería Camerún quien tendría una clara ocasión de gol tras una gran jugada colectiva que Mbeumo lograría habilitar para la subida de Tchamadeu por la banda derecha y el balón servido al corazón del área sería rematado por Kofane para estrellarse en el larguero de la portería costamarfileña.
Gran parte de la culpa de la mejoría en el partido de Camerún la tendría la ubicación y lectura del juego de Mbeumo, que caía constantemente entre líneas para recibir los pases bien de sus centrales o bien de su portero, y esto provocaba un desajuste defensivo en las filas locales. Y es que Camerún comenzaba a encontrar tanto a Mbeumo como a Namaso entre líneas, y esto comenzaba a agitar el partido y a los aficionados.

Pudo cambiar radicalmente el partido cuando Amad Diallo recuperó en balón en banda derecha en el cual Avom se durmió en el control. Diallo lograría llegar al área y su centro atrás lo remataría muy alto Fofana en la frontal del área.
La primera parte dejó poco reseñable. Por parte de Costa de Marfil, el dinamismo que tiene su ataque cuando el balón pasa por los pies de Amad Diallo. Por parte de Camerún, un jugador muy a seguir durante esta Copa de África y en los partidos de Premier League: Carlos Baleba.
Como anécdota, señalar que el extremo izquierdo titular de Costa de Marfil, Yan Diomande, llegó a jugar en la liga española en las filas del C.D. Leganés, que lo fichó del conjunto norteamericano del DME Academy y en apenas unos meses lo traspasó al RB Leipzig por ¡VEINTE! millones de euros. Diomande, hasta la disputa de la Copa de África, ha disputado catorce encuentros en la Bundesliga y ha anotado seis goles y repartido tres asistencias. Sin duda otro nombre a tener en cuenta para el futuro, pues ya se escucha su nombre en las mesas de los traspasos de los grandes equipos de Europa.
En lo futbolístico, apenas un minuto tardaría la selección de Camerún en asomarse a la portería local en la segunda parte en una jugada nacida de un despeje y que terminaría a los pies de Mbeumo pero que la defensa acertaría a cerrar cuando ya se disponía al remate el atacante del Manchester United. Y apenas dos minutos después, una nueva llegada por banda izquierda del ataque de Camerún finalizó con un disparo de Namaso que se marchó fuera por poco, y donde los jugadores de Camerún reclamaron penalti por mano de un defensor, gracias a la intervención providencial de Sangaré que acertó a incomodar lo suficiente el remate de Namaso como para evitar que el atacante pudiera acertar con la portería.
En la jugada siguiente, Frank Kessie adelantaría a Costa de Marfil pero el VAR acertaría señalando un fuera de juego milimétrico del ex jugador del AC Milan. Un arranque explosivo para la segunda parte que parecía avecinar más acción que en unos primeros cuarenta y cinco minutos algo más conservadores hasta que Camerún quiso agitar el encuentro.
Y sin apenas tiempo para recuperar pulsaciones, Namaso lograría conectar un remate desde la frontal del área que se estrellaría en el travesaño de la portería de Costa de Marfil segundos después del gol anulado a Kessie.
Y en la siguiente jugada al travesaño, contragolpe de Costa de Marfil, balón para Amad Diallo que encaró a su defensor y decidió buscar el hueco para conectar un remate cruzado al palo largo ante el que nada pudo hacer esta vez Epassy. En un partido que empezaba a volverse loco, era inevitable que el primer gol del encuentro fuera un auténtico golazo.

Pero esto, amigos, es la Copa de África. Y esto, es fútbol. Tan imprevisible, como loco… Y la alegría sólo le duraría a Costa de Marfil apenas cinco minutos, pues un ataque prolongado de Camerún finalizaría con un disparo desde el pico del área derecho por parte de Tchamadeu que golpearía en Konan y le haría tomar una parábola al esférico que haría imposible la estirada del guardameta camerunés.
Diez minutos de absoluta locura en esta segunda que nos dejaban varias ocasiones de gol, remates a los palos, dos goles… Y la belleza de un deporte inmortal, pasional…
Volvió a asustar Costa de Marfil por medio de un cabezazo de Kessie que sacó el portero camerunés en la misma línea de gol, dando la sensación de que en esta segunda parte no iban a especular tanto y ayudando al espectáculo que los aficionados agradecían en las gradas con aplausos y cánticos.
El partido entraría en una vorágine de idas y vueltas, una delicia para el espectador, pero un auténtico sufrimiento para los seleccionadores. Y en el minuto sesenta y nueva de partido, a punto estuvo Costa de Marfil de lograr el segundo tanto, pero el remate de Bayo no sería del todo preciso y se marcharía flojo y desviado. Al menos, el desempeño y la actitud de ambos equipos en esta segunda parte invitaba a ver un buen partido de fútbol entre dos de las selecciones más laureadas del continente, pero que se encuentran lejos de ser esas potencias de los Drogba, Eto’o y compañía.
Pudo costarle caro a Costa de Marfil una torpe falta cometida en la frontal del área a falta de quince minutos, pero el lanzamiento de Mbeumo se marchó a pocos centímetros de la escuadra de la portería costamarfileña.
Pese al movimiento de los banquillos, lo cierto es que ninguno de los dos equipos acertó con la portería rival y el partido terminó con un empate que no contenta a ninguno de los dos… y que deja a Mozambique con opciones de clasificarse si vence en la última jornada.

Redactado por: Miguel Gómez García