La selección de Senegal se presentaba ante Egipto tras haber superado un duro camino hasta el partido de esta noche, habiendo superado la fase de grupos como líder del Grupo D empatada a puntos con R.D. Congo, pero sobre todo tras superar el encuentro de octavos de final con la ausencia de su capitán por la expulsión sufrida en el último partido de fase de grupos.
Por su parte, Egipto, con el faraón Mohamed Salah a la cabeza, superó como líder (pero sin excesivo brillo) el grupo B y se deshizo de Benin en octavos y, con mucho sufrimiento, de Costa de Marfil (vigente campeona del torneo) en cuartos.
El partido comenzó con el guión que estaba previsto: Senegal queriendo tener la posesión del balón y Egipto, apoyado en su defensa de cinco, esperando más atrás y buscando las contras con Salah y Marmoush en punta. Y la intensidad quedaría patente cuando Albdelmaguid, central egipcio, veía la tarjeta amarilla por un agarrón en el minuto seis de partido.
Saltarían las alarmas en el minuto dieciocho cuando el árbitro paró el partido en un saque de banda favorable a Senegal. Las cámaras se dirigieron rápidamente hacia Koulibaly, capitán de Senegal, que se encontraba tendido en el suelo con síntomas de molestias musculares. El ex jugador del Chelsea, que minutos antes había visto una tarjeta amarilla que le haría perderse la hipotética final, haría un intento por seguir en el partido, pero apenas uno segundos después volvería a caer al suelo y Sengal se vería obligado a realizar el primer cambio del encuentro, perdiendo así a un baluarte como Koulibaly.

Lo intentaba Senegal por ambas bandas, pero el entramado defensivo de los egipcios dificultaba enormemente la circulación de balón y el acceso a posiciones de peligro de los de Sadio Mane, que se estrellaban una y otra vez ante los tres centrales egipcios.
Con el paso de los minutos, Senegal trataría de emparejar a números con los tres centrales egipcios en fase de construcción del juego, tratando de atraer a los carrileros de Egipto con el objetivo de generar un espacio a su espalda y buscar situaciones de uno para uno, generalmente con Sadio Mane como protagonista.
Una falta de Mo Salah sobre su ex compañero Sadio Mane desataría una pequeña trifulca entre banquillos en la que las cámaras captarían a ambos entrenadores fundiéndose en un abrazo tras tratar de calmar los ánimos entre todos los integrantes.
Egipto, sabedor del peligro y el potencial de Senegal, veía como pasaban los minutos con el empate a cero inicial pese al sufrimiento que le generaba la presión adelantada de Senegal y que propiciaba que los egipcios tras dos o tres pases en zona de inicio tuvieran que buscar balones largos hacia los dos islotes que representaban Marmoush y Salah.
En la última jugada de la primera parte, sería la tranquilidad del jugador senegalés que se dirigía a lanzar un saque de esquina la culpable de que la selección de Sadio Mane desperdiciara la oportunidad de finalizar el primer tiempo con una jugada de peligro, pues el árbitro señalaría el camino a vestuarios sin dar tiempo a más.
Segunda parte
Los segundos cuarenta y cinco minutos serían una continuación del primer acto, con Egipto atrincherada cerca de su área y Senegal tratando de encontrar resquicios en la sólida muralla rival que era la defensa de tres centrales liderada por un excepcional Abdelmaguid.
No habría nada destacable en la segunda mitad hasta la recta final, cuando Sadio Mane se encontró un balón suelto fuera del área y conectó un potente disparo raso que pasó por debajo de las piernas de dos defensores egipcios y sorprendió a Shenawy. Los egipcios protestarían una posible mano del delantero senegalés pero desde el VAR no se observó nada punible.

Sólo a partir de ese momento Egipto pareció despertar y trató de acercarse a la portería rival, pero el planteamiento conservador del inicio ya había condenado a la selección de Mo Salah.
Revelador sería que la primera ocasión de gol de Omar Marmoush llegara en el minuto ¡NOVENTA Y CUATRO! con un disparo potente pero que atrapó bien el guardameta Mendy.
Todavía queda la decisión, pero este sería un final triste para el que puede haber sido el último encuentro como internacional de Mohamed Salah con la camiseta roja de Egipto.
Pese a la derrota, el MVP del partido de hoy creo que debe ser para el central egipcio Hossam Abdelmaguid por el liderazgo en la zaga, que resistió las acometidas senegalesas hasta los minutos finales.

Redactado por: Miguel Gómez