Golpes, sustos y alivio en el Metropolitano: el Atlético resucita a base de coraje europeo

En una noche de Champions llena de intensidad y suspense, el Atlético de Madrid logró imponerse por 3-1 al Royale Union Saint‑Gilloise en el estadio Riyadh Air Metropolitano. Con goles de Julián Álvarez, Conor Gallagher y Marcos Llorente, los rojiblancos salvan una actuación irregular y suman tres puntos de oro para seguir vivos en su grupo de la UEFA Champions League 2025‑26.

El gol que alivia

El inicio fue más bien de vértigo para los locales: Union Saint-Gilloise apretó con velocidad y verticalidad, y puso contra las cuerdas al Atlético en varias ocasiones. El meta rojiblanco, Jan Oblak, tuvo que emplearse a fondo, incluso tras una cesión peligrosa que casi termina en gol rival.
Sin embargo, el guion cambió poco antes del descanso: en el minuto 39, tras una buena conducción de Giuliano Simeone por la derecha, el argentino Julián Álvarez apareció para fusilar al portero y poner el 1-0.
Ese gol brindó un alivio al Atlético, que hasta entonces no había generado demasiadas ocasiones claras.

Turbulencia, reacción y cierre

Tras el descanso el Atlético intentó asumir la iniciativa, pero todavía se encontró con una defensa belga muy bien organizada.En el minuto 72, apareció Conor Gallagher con un derechazo dentro del área para poner el 2-0 y dar algo de tranquilidad.
Sin embargo, la calma duró poco. En el minuto 80, Ross Sykes remató de cabeza una falta lanzada por Sofiane Boufal y redujo distancias para los visitantes (2-1). Esto volvió a encender las alarmas en el Metropolitano.
El partido se volvió de ida y vuelta, con el Atlético concediendo espacios y los belgas buscando el empate. Justo cuando el empate parecía una amenaza real, en el tiempo añadido llegó el 3-1: Marcos Llorente sentenció con un disparo desde dentro del área.
Un cierre tardío que permite a los madrileños respirar, aunque deja algunas dudas que deberán corregir.

Un triunfo que refuerza confianza y candidatura
Más allá del marcador, el Atlético mostró madurez y capacidad de reacción, dos virtudes esenciales para sostener su ambición liguera. La mejora tras el descanso fue tan evidente como necesaria: presión alta, precisión en la circulación y contundencia en las áreas. Julián Álvarez sigue respondiendo con goles, Almada aporta desequilibrio y Griezmann, siempre decisivo, mantiene el pulso competitivo del equipo.

Con esta victoria, los de Simeone reafirman su fortaleza en el Metropolitano y envían un mensaje claro a sus rivales: el Atlético sigue muy vivo y con hambre de todo. El Sevilla, en cambio, se hunde un poco más en la incertidumbre, incapaz de sostener un partido completo ante un rival de peso.

Alberto Polo

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