Los ‘red devils’, hundidos con Amorim, han sorprendido batiendo a los dos aspirantes de la Premier con el ídolo ingles en los banquillos
‘Y a la segunda semana, el Manchester United resucitó‘. Michael Carrick ha conseguido lo que parecía imposible. Y en tiempo récord. En 12 días, la leyenda del conjunto mancuniano le ha lavado por completo la cara a un conjunto que se le daba por muerto, que llevaba a la deriva desde que ‘Sir’ Alex Ferguson, el entrenador con más títulos de la historia, dio un paso al lado hace más de 13 años.
El ex centrocampista británico, fiel seguidor del ideario del icónico preparador escocés, se ha hecho cargo de una plantilla falta de confianza y de fútbol bajo el estratagema de Rubén Amorim, y ha potenciado sus virtudes hasta el punto de dar un verdadero golpe sobre la mesa en Premier, tumbando tanto a sus aférrimos rivales, el Manchester City; como al líder de la competición, el Arsenal, de forma consecutiva. ¿Cómo se explica este cambio de forma radical de los ‘red devils’? Aquí están algunas de las claves.
Eficacia y flexibilidad táctica
El 3-4-3 (en ocasiones, 3-4-2-1) empleado por Amorim era el mayor foco de las críticas de los aficionados durante este año y medio del portugués en el banquillo de los ‘Diablos Rojos’. Este esquema, que ya había empleado en el Sporting de Portugal con éxito, nunca ha llegado a encajar con una plantilla escasa de defensas centrales (Luke Shaw o Casemiro fueron usados como parches en dichas posiciones) y que damnificaban el rendimiento de jugadores tan claves como Bruno Fernandes.
El mediapunta portugués, capitán y eje ofensivo del conjunto inglés, estaba obligado a retrasar su posición para ejercer de mediocampista o interior dentro de ese tándem en el centro del campo que plantea el 3-4-3. Una demarcación que limitaba en gran medida las capacidades ofensivas del ex del Sporting de Portugal.
Todo esto cambia con la llegada de Michael Carrick. El técnico inglés apuesta por un 4-2-3-1, una formación clásica en el Manchester United que recupera la mejor versión de Bruno, maximizando su presencia en el área contraria y, por lo tanto, su contribución en pases clave y en tantos anotados.

Por otro lado, este esquema aporta mayor solidez defensiva, uno de los mayores puntos flacos del United de Amorim. El retorno al doble pivote en detrimiento de un tercer central permite tanto mantener un mayor control del esférico, como potenciar la figura de Casemiro como centrocampista destructor, acompañado de un Koobie Mainoo hasta ahora apartado por el anterior técnico. Una dupla que mantiene el equilibro defensivo y ofensivo desde el medio del campo de los ‘Diablos Rojos’.
Así mismo, otros jugadores como Patrick Dorgu o Bryan Mbeumo se ven liberados de tareas defensivas y puede dar rienda suelta a su incisiva capacidad ofensiva. Prueba de este éxito son los tantos conseguidos por ambos frente al City y el Arsenal, claves para sendas victorias del nuevo United de Carrick.

Intensidad y garra, premisas básicas
El aspecto táctico no es nada sin una idea bien definida. Y en el caso de Carrick, la base de su juego está clara. La intensidad es un aspecto fundamental, sobre todo a través de una presión asfixiante, con el objetivo de forzar el error rival, sobre todo en campo contrario. Este factor permite al equipo de Manchester recuperar el esférico en zonas de peligro donde poder transitar con velocidad. Un planteamiento que le viene como anillo al dedo a jugadores como Diallo, Dorgu y Mbeumo, auténticas balas a la hora de conducir contraataques.
Buen ejemplo de esta nueva premisa implantada por Michael Carrick es el primer gol anotado frente al Arsenal de Mikel Arteta. Un error bastante poco común de un pelotero como Martín Zubimendi, forzado por la presión del United, fue aprovechado por Mbeumo para poner las tablas de un marcador que acabaría siendo favorable para los visitantes.

El regreso de Koobie Mainoo
No estaba siendo el año de la enésima gran promesa de la cantera de los ‘red devils’. Desplazado a un segundo plano con Rubén Amorim, había disputado hasta la fecha poco más de 200 minutos repartidos en 12 encuentros de Premier League esta temporada. «No me fijo en quién es, no me importa eso, solo trato de poner a los mejores jugadores en la cancha», respondía el preparador portugués en diciembre cuando le preguntaban por la falta de minutos del centrocampista inglés.
Tal era este ostracismo que se esperaba que en este mercado de invierno pusiera rumbo a otro destino, con el Nápoles como equipo más interesado en su contratación, que ya supo explotar a otro descarte del salido de Manchester como Scott McTominay.
Sin embargo, la llegada de Carrick al banquillo mancuniano ha catapultado al medio de origen ghanés directamente al once inicial. Formando un doble pivote con Casemiro, el inglés complementa a la perfección las labores de ‘5’ ejercidas por el ex del Real Madrid, un hecho que se ha confirmado en estos dos últimos partidos, en los que Mainoo ha disputado los 90 minutos.

«Este club necesita que los jóvenes den un paso al frente. Ellos son los cimientos del United», comentaba Carrick tras la gran actuación del centrocampista de 20 años ante el Arsenal, en la que logró dar la asistencia del tercer gol que dio la victoria a los ‘Diablos Rojos’.
¿Una reanimación o una resurrección?
Sin duda, el impacto de Michael Carrick desde su desembarco en los banquillos del Manchester United ha sido colosal, con una versión mucho más fresca y atrevida de un equipo sin alma. ¿Será este el comienzo del fin de la travesía por el desierto de los mancunianos? El tiempo lo dirá, pero Carrick promete decisiones valientes y un compromiso total con la causa del club que defendió como jugador, y ahora, como técnico.