El fútbol volvió a demostrar por qué es el deporte más impredecible del mundo. En un duelo directo marcado por la intensidad y los giros de guion, el Valencia CF logró una remontada épica ante el Deportivo Alavés en el tiempo de descuento. Un partido que comenzó cuesta arriba para los locales terminó en una fiesta en la grada tras un desenlace eléctrico.
Golpe tempranero del Deportivo Alavés
El encuentro no pudo empezar de forma más agitada. Apenas se cumplía el minuto 1 cuando una jugada peligrosa del Alavés terminó en un pisotón de Guido Rodríguez dentro del área. El colegiado no dudó y pito penalti. Lucas Boyé asumió la responsabilidad y convirtió la pena máxima para poner el 0-1 en el marcador de forma prematura.
Pese al golpe, el Valencia reaccionó rápido. En el minuto 4, un centro lateral se paseó por el área visitante sin que Sadiq lograra conectar un remate limpio. El comienzo fue frenético, con un juego directo y veloz por parte de ambos conjuntos, aunque el Alavés se sentía más cómodo replegado y saliendo a la contra.
A partir del minuto 10, el Valencia empezó a asomarse con más peligro gracias a las recuperaciones rápidas y a la electricidad de Ramazani. Sin embargo, el Alavés seguía avisando con voleas peligrosas como la de Jonny en el minuto 14. El ritmo era alto y la tensión también, costándole la tarjeta amarilla a Ramazani poco después.
Antes del descanso, el Valencia tomó el mando total del partido. Las llegadas al área de Sivera eran constantes, especialmente tras la lesión de Protesoni (que obligó a entrar a Youssef). Aunque Sadiq vio cómo le anulaban una jugada por fuera de juego en el minuto 38, el empate parecía madurar, pero no llegó antes del pitido intermedio.
Javi Guerra y el caos final
La reanudación trajo la justicia que buscaba Mestalla. En el minuto 46, tras un rechace que quedó muerto en el corazón del área, Javi Guerra cazó el balón para poner el 1-1. Hubo suspense, pero el VAR confirmó que el tanto era legal.
El Valencia olió la sangre y asedió la portería de Sivera, quien se lució con un paradón a disparo de Ramazani en el minuto 52. Cuando mejor estaban los locales, el Alavés demostró su eficacia. Tras un aviso de Lucas Boyé de cabeza, el propio delantero argentino no perdonó en el minuto 71, cabeceando un córner de forma impecable para firmar su doblete y el 1-2.
Un descuento para la historia
El Valencia no bajó los brazos. Tras varios intentos desesperados, en el minuto 90, Cömert encontró el premio al esfuerzo anotando el 2-2 que parecía definitivo. Pero lo mejor estaba por llegar.
En el minuto 98, en la última acción del choque, el árbitro señaló penalti a favor del Valencia tras una acción caótica que terminó con las expulsiones de Guevara y Pacheco por parte del Alavés. Con toda la presión del mundo, Hugo Duro transformó el lanzamiento, sellando un 3-2 que hizo estallar a Mestalla.
Conclusión y valoración
Ha sido, sin duda, uno de los partidos más vibrantes de la temporada. Tuvo todos los ingredientes: goles tempraneros, intervención del VAR, remontadas y un final con tres goles en el último tramo y dos expulsiones.
El equipo Ché demostró una capacidad de resiliencia envidiable. Aunque sufrió en la transición defensiva (especialmente con Guido Rodríguez superado en el inicio), la apuesta por el juego directo y la amplitud con Ramazani terminó desgastando al rival. La fe de Cömert y la jerarquía de Hugo Duro en el descuento fueron claves.
Los babazorros hicieron un partido muy serio tácticamente durante 85 minutos. Lucas Boyé fue un titán en el área, pero el equipo pecó de falta de contundencia en los minutos finales. Las expulsiones finales son el reflejo de un equipo que se vio superado emocionalmente por el empuje de Mestalla.
El Valencia respira y se llena de moral, mientras que el Alavés se va con una sensación de injusticia tras haber acariciado la victoria.