El Atlético arrolla al Betis y sella su pase a semifinales

La Cartuja fue escenario de una gran noche de Copa del Rey, Betis y Atlético de Madrid se citaron en los cuartos de final con la ilusión intacta de seguir avanzando en la competición y alcanzar las semifinales.

El Atlético de Madrid firmó unos primeros 45 minutos prácticamente perfectos, de esos en los que todo sale, y dejó el partido muy encarrilado antes del descanso.

El Betis salió con personalidad y no tardó en avisar. En el minuto 5, Abde estuvo muy cerca de inaugurar el marcador con una acción individual de mucho nivel, gran control orientado y disparo desde fuera del área que rozó el golazo. Fueron los mejores minutos de los locales, generando peligro y empujando al Atlético hacia su propio campo.

Con el paso de los minutos, los rojiblancos comenzaron a imponer su ritmo. Metieron al Betis atrás, aunque sin crear ocasiones claras en un primer momento. Todo cambió en el minuto 11, cuando llegó el primer saque de esquina del partido. Koke colgó el balón al área, el portero bético no logró reaccionar a tiempo y Hancko apareció para abrir el marcador y silenciar la Cartuja.

El gol dio alas al Atlético. En el minuto 24 llegó una ocasión clarísima que avisaba de lo que estaba por venir. Poco después, en el minuto 30 llegó el 0–2, este terminó de romper el encuentro, Giuliano definió con una precisión quirúrgica en una acción que reflejó el momento del equipo madrileño, sólido, decidido y muy eficaz.

El tercer golpe llegó en el minuto 37 con el 0–3. Una gran salida a espacio permitió a Pablo Barrios filtrar un balón medido. Ademola Lookman, recién llegado a la entidad, condujo con temple, recortó una vez, volvió a recortar y definió con una calidad descomunal, firmando un auténtico golazo y estrenándose como goleador en su primer partido. Una acción de máximo nivel que resumió la superioridad rojiblanca de la primera parte.

El Atlético estaba firmando un final de primera parte soberbia, todo le salía a los de Simeone, con un Pablo Barrios brillante, ejerciendo de auténtico director de orquesta y marcando el paso del partido. El Betis, pese a no estar jugando mal, se vio superado por la efectividad y el colmillo de su rival.

Al descanso, el ambiente en la grada era de claro enfado. Mientras sonaba el pitido final de la primera mitad, varios jugadores del Betis comenzaban a ejercitarse sobre el césped. Pellegrini comenzó a plantear cambios para la segunda parte, con la necesidad urgente de darle un giro de 360º a una situación que se había complicado demasiado pronto.

La segunda parte en La Cartuja empezó con movimientos en el banco verdiblanco, conscientes del desafío que tenían por delante tras una primera mitad para olvidar. Pellegrini decidió activar fichas desde el regreso de vestuarios para intentar bajar la intensidad de los rojiblancos y oxigenar a su propio equipo.

En una jugada desafortunada para los colchoneros, Pablo Barrios tuvo que abandonar el campo poco después de la reanudación por un problema físico, en lo que parece una lesión seria en la parte posterior del muslo tras sentir una molestia intensa. Su baja empañó lo que estaba siendo una actuación espléndida del joven centrocampista antes del descanso. 

La salida de Barrios no frenó al Atleti, cuyo juego siguió con fluidez y peligro constante. El peligro se materializó de nuevo en forma de gol en el minuto 62, cuando Antoine Griezmann, con su inteligencia sobre el terreno de juego y su exquisita lectura de espacios, recogió una asistencia milimétrica de Lookman y colocó el 0–4 en el marcador. El tanto fue un paso más hacia la sentencia del encuentro, con el Atlético dominando sin aparentes fisuras. 

El equipo sevillano empezó a perder ritmo y muchos aficionados béticos, viendo el horizonte cada vez más negro, optaron por abandonar La Cartuja antes de que el reloj marcara el final. La noche, sin embargo, estaba lejos de terminar para los rojiblancos.

Entre los cambios, debutó Rodrigo Mendoza, recién incorporado al club y presentado como una de las jóvenes promesas que Simeone espera ir consolidando en su proyecto. 

La culminación de la goleada llegó en el minuto 83, cuando Thiago Almada redondeó la manita (0–5) ante un Betis que, a pesar del resultado adverso, no bajó los brazos. La escuadra verdiblanca buscó con insistencia una recompensa ofensiva para acortar distancias, generando algunas ocasiones sin éxito pero con el orgullo de no rendirse hasta el último suspiro.

Finalmente, el pitido final certificó la clasificación del Atlético de Madrid a semifinales de la Copa del Rey con un resultado contundente. La noche fue, para los rojiblancos, una de las actuaciones más completas de toda la temporada: eficacia, ritmo, presencia ofensiva y una efectividad que dejó al Betis sin opciones desde el primer minuto hasta el último

El único punto verdaderamente negativo de la velada para los del Cholo Simeone fue la lesión de Barrios, cuyo impacto real se sabrá en los próximos días, eclipsando ligeramente su excelente primera parte. 

En definitiva, el Atlético de Madrid se presentó como un equipo superior de principio a fin, mientras que el Betis nunca dejó de intentarlo y mantuvo el espíritu de su afición más fiel “Betis, manquepierda”.

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