Lamine Yamal y el inesperado malestar de la RFEF: una cuestión de comunicación y gestión médica

Por Christian Frasquet Orgaz

La Real Federación Española de Fútbol ha hecho público un comunicado en el que expresa su “sorpresa y malestar” por la situación médica de Lamine Yamal, quien fue sometido a un procedimiento invasivo de radiofrecuencia para tratar sus molestias en el pubis la misma mañana en la que debía incorporarse a la concentración con la Selección Española.

Según detalla la RFEF, los servicios médicos federativos tuvieron conocimiento del tratamiento a las 13:47 horas del lunes 10 de noviembre, coincidiendo con el inicio de la concentración, y no fue hasta las 22:40 cuando recibieron un informe médico con los detalles del procedimiento, en el que se recomendaba un reposo de entre 7 y 10 días. Ante esta circunstancia, y priorizando la salud del futbolista, la Federación ha decidido liberar a Lamine Yamal de la convocatoria y desearle una pronta recuperación.

Hasta aquí, los hechos. Pero lo verdaderamente preocupante es lo que se esconde detrás: un evidente fallo de comunicación entre el FC Barcelona y los servicios médicos de la Selección, justo cuando el joven de 18 años atraviesa uno de los momentos más exigentes de su corta carrera.

Lamine es el presente y el futuro del fútbol español, y su gestión —médica, deportiva y emocional— debería ser intocable. Este episodio deja entrever una descoordinación institucional que puede poner en riesgo no solo la relación entre club y selección, sino también el bienestar de un jugador que, pese a su enorme talento, sigue siendo un adolescente en formación.

La RFEF ha actuado con responsabilidad al apartarlo de la convocatoria, pero el mensaje entre líneas es claro: no puede volver a pasar. La comunicación entre los clubes y la Federación debe ser total cuando se trata de la salud de un futbolista.Y más aún cuando ese futbolista se llama Lamine Yamal.

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