Sergio Ramos y el asalto a Nervión: El capitán que quiere ser dueño

El camero lidera un consorcio internacional para adquirir la mayoría accionarial del Sevilla FC por 450 millones de euros, abriendo una etapa de exclusividad para auditar las maltrechas cuentas del club.

La historia de amor y desencuentros entre Sergio Ramos y el Sevilla FC está a punto de escribir su capítulo más inverosímil. No será sobre el césped, donde el de Camas ya dio sus últimas lecciones de jerarquía, sino en los despachos de la planta noble del Ramón Sánchez-Pizjuán. Según ha trascendido en las últimas horas, Ramos ha alcanzado un principio de acuerdo con los grupos de accionistas mayoritarios para hacerse con las riendas de la entidad.

La operación, valorada en unos 450 millones de euros, sitúa al exdefensor a la cabeza de un ambicioso proyecto respaldado por el holding Five Eleven Capital, liderado por su socio Martin Leandro Ink. Tras semanas de rumores y reuniones secretas —la más determinante el pasado 15 de enero con los representantes de las familias que controlan el club—, el acuerdo ha entrado en una fase de exclusividad que podría cambiar para siempre el destino de Nervión.

El regreso del «Hijo Pródigo»

Sergio Ramos no llega solo ni con las manos vacías. Su oferta ha logrado convencer a los actuales gestores por encima de fondos de inversión estadounidenses que también pujaban por el club. La propuesta de Ramos no solo ofrece el «músculo» financiero necesario para sanear una deuda que asfixia a la institución, sino que aporta el valor emocional e identitario que la afición reclama tras años de inestabilidad social.

A sus 39 años, y mientras apura sus últimos días como futbolista profesional en México, Ramos parece decidido a ejecutar el plan que llevaba madurando meses: pasar de leyenda a propietario. El objetivo es claro: profesionalizar las áreas de negocio y devolver al Sevilla a la élite europea, de la que se ha distanciado peligrosamente en las últimas campañas.

¿Qué es la ‘Due Diligence’?

Aunque el apretón de manos inicial es un paso de gigante, la operación todavía está sujeta a una condición indispensable en el mundo de las finanzas de alto nivel: la Due Diligence.

En términos sencillos, la Due Diligence (o «diligencia debida») es una auditoría exhaustiva e independiente que el comprador realiza sobre la empresa que desea adquirir. Es el momento en el que Sergio Ramos y sus asesores de Five Eleven Capital «levantan las alfombras» del Sevilla FC para verificar que la situación financiera, legal y fiscal que se les ha presentado coincide con la realidad. Durante este proceso, que suele durar entre dos y tres meses, se analizan:

  • Pasivos ocultos: Deudas no declaradas o litigios judiciales pendientes.
  • Contratos vigentes: Acuerdos con patrocinadores, proveedores y, por supuesto, las fichas de la plantilla.
  • Estado de activos: Desde el valor real de los terrenos hasta el estado de las infraestructuras.

Para Ramos, esta fase es crítica. El Sevilla arrastra pérdidas acumuladas de más de 150 millones de euros en los últimos tres ejercicios. Si la due diligence revela agujeros negros imprevistos, el precio de compra podría renegociarse o, en el peor de los casos, dar al traste con la operación.

Un nuevo horizonte en Nervión

Si los auditores dan el visto bueno, el relevo de poder podría oficializarse antes del cierre de la presente temporada. La afición, dividida tradicionalmente respecto a la figura de Ramos, parece ver en este movimiento una salida a la guerra civil accionarial entre las familias Del Nido y Castro.

El proyecto de Ramos no solo busca estabilidad económica, sino una reestructuración deportiva total. Con la posible vuelta de figuras de su confianza a la dirección técnica, el camero pretende que el Sevilla recupere esa «garra» que él mismo representó sobre el verde. El camino hacia la propiedad ya ha comenzado; ahora solo falta que los números cuadren con el sentimiento.

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