El Grupo C del Mundial arrancó con un auténtico partidazo entre Marruecos y Brasil que terminó con un justo empate (1-1) tras noventa minutos de alternativas, intensidad y ocasiones hasta el último suspiro.
Marruecos salió decidido a imponer su ritmo desde el pitido inicial. A los seis minutos ya avisó con una clara ocasión y apenas un minuto después Achraf Hakimi volvió a poner en alerta a la defensa brasileña con otro disparo peligroso. El conjunto africano dominaba con autoridad mientras Brasil apenas encontraba la manera de entrar en contacto con el balón.
La primera aparición de Vinícius Júnior llegó en el minuto 13 y cambió ligeramente la dinámica. El extremo brasileño participó en una jugada que acabó en una ocasión clara para la canarinha. A partir del minuto 15, Brasil comenzó a sentirse más cómoda con la posesión, logrando asentarse en el encuentro. El primer córner del partido para los sudamericanos llegó en el minuto 18.
Sin embargo, cuando Brasil parecía crecer, Marruecos encontró el premio a su excelente inicio. En el minuto 21, Brahim Díaz firmó un pase al hueco sencillamente espectacular que dejó a su compañero mano a mano ante Alisson. El atacante marroquí resolvió con enorme calidad, picando el balón desde fuera del área para superar al guardameta brasileño con una preciosa vaselina que significó el 1-0.
Lejos de venirse abajo, Marruecos continuó mandando sobre el césped y volvió a controlar el encuentro a partir del minuto 25. Pero Brasil tiene jugadores capaces de cambiar cualquier partido en una sola acción. En el minuto 32 apareció Vinícius Júnior. Cuando más ayuda necesitaba la selección brasileña, su estrella recibió escorado, dejó atrás a su marcador y sacó un potente disparo al palo largo imposible para Bono. Un auténtico golazo que devolvía la igualdad al marcador y que además permitía al delantero alcanzar los dos goles en Mundiales, igualando el registro de Ronaldinho, ambos con dos tantos en diez encuentros.
En las gradas también se jugaba otro partido. La afición brasileña era claramente mayoría y se hizo notar durante toda la primera mitad, aunque los propios jugadores reclamaban más apoyo en los momentos complicados. Antes del descanso llegó también la primera amarilla del encuentro, mostrada a Casemiro en el minuto 37 tras una entrada merecedora de sanción.
Brasil movió ficha nada más arrancar la segunda mitad. Danilo sustituyó a Roger Ibáñez y Fabinho entró por Casemiro, ambos condicionados por las tarjetas, buscando además mejorar la circulación del balón.
Pese a los cambios, Marruecos volvió a tomar el control del choque y dominó buena parte del segundo tiempo. La ocasión más peligrosa de la reanudación llegó en el minuto 78 y fue para Brasil. Vinícius protagonizó una gran carrera antes de asistir hacia atrás para Raphinha, que llegaba completamente solo para rematar de primera. Bono respondió con seguridad y evitó el segundo tanto brasileño, aunque quedó dolorido del tobillo tras la acción.
El susto más grande para Marruecos llegó en el minuto 82. Diop cedió un balón comprometido hacia Bono y el pase se quedó corto, Raphinha estuvo a punto de aprovechar el error, pero el guardameta reaccionó a tiempo para despejar y evitar una remontada que parecía muy cercana.
Entre los nombres propios del encuentro destacó especialmente Bouaddi. El centrocampista marroquí dirigió el juego de su selección con personalidad, marcó el ritmo del partido y manejó los tiempos con una madurez impropia de su edad. Su actuación invita a seguirlo muy de cerca durante este Mundial, donde podría llamar la atención de algunos de los grandes clubes europeos.
Cuando el empate parecía definitivo, Marruecos tuvo la victoria en el tiempo añadido. En el minuto 99, El Aynaoui probó suerte desde fuera del área y obligó a Alisson a realizar una gran intervención. El rechace volvió a caer en pies marroquíes y el portero brasileño respondió nuevamente con otra parada salvadora para enviar el balón a córner y asegurar el reparto de puntos.
Al final, empate que deja sensaciones positivas para ambos equipos. Marruecos confirmó que puede competir de tú a tú contra cualquier rival, mientras que Brasil encontró en Vinícius a su salvador en una noche donde no logró imponer su habitual superioridad. El Grupo C comienza abierto y con todo por decidir.
Créditos: Joel Santana