El Tartiere y un descenso que no se borra de la retina de los sevillistas

El Sevilla FC vuelve al Carlos Tartiere, estadio que sentenció al club a Segunda División en 1997 y que cuestionó la supervivencia económica de los sevillistas, para medirse al Real Oviedo.

Oviedo se mantiene como una de las ciudades más marcadas de la historia del Sevilla FC y de sus aficionados. Marcas que en numerosos casos son positivas, pero la del Carlos Tartiere se mantiene como una de las más dolorosas, pese a no ser la última.

Regresamos 29 años al pasado, concretamente a la temporada 1996/97, donde el Sevilla FC se jugaba la permanencia en una categoría compuesta por 22 equipos, de los cuales cuatro de ellos terminarían descendiendo, sumado a otro que se disputaría un Play Off. A falta de tres jornadas, tan solo el CD Logroñés había confirmado su regreso a Segunda División, mientras otros ocho equipos trataban de evitar acompañar al equipo riojano.

El Sevilla FC, dirigido por aquel entonces por Julián Rubio, era uno de ellos, pero sin embargo, era el que mejor dinámica llegaba a las tres últimas jornadas al lograr diez de los últimos quince puntos posibles, unos datos que hacían soñar a unos aficionados que se desplazaron en masa hasta la capital asturiana para tratar de revalidar una nueva victoria.

El conjunto hispalense iniciaba la jornada a cinco puntos de una salvación que marcaba el Rayo Vallecano. Sin embargo, la victoria de los madrileños ante el Valencia CF un día antes del partido en el Carlos Tartiere, hacía que el encuentro en Oviedo fuera una final para los sevillistas, ya que todo lo que no fuera ganar conllevaría un descenso de categoría.

Unzué, Velasco, Hibic, Ramis, Prieto, Tsartas, Oulida, Prosinecki, Marcos Marín de la Fuente, Loren y José Mari serían los once jugadores con los que saltó un Sevilla FC que sabía de la obligación de ganar si no querían poner fin a una racha de 22 años consecutivos en Primera División. Sin embargo, la falta de gol por parte del cuadro de Julián Rubio, sumado a un gol de Maqueda en el minuto 89, mandaba al club sevillista a una Segunda División que no pisaba desde 1975.

Las lágrimas se apoderado de los rostros de los sevillistas desplazados, los cuales muchos de ellos no habían visto a su equipo en la categoría de plata, pero que, además de la pérdida de categoría, el descenso consumado en el Carlos Tartiere amenazó seriamente el porvenir de un Sevilla FC debido a que el club tuvo que lidiar con años duros y turbulentos, donde incluso se puso en cuestión su supervivencia económica.

Al conjunto hispalense le costó dos temporadas volver a la Primera División, donde lograron una séptima posición en un primer intento, para que un año después lograran una cuarta plaza que les haría volver a la máxima categoría del fútbol español.

Un equipo que siempre será recordado y del que pertenecía un conocido jugador argentino, Matías Almeyda. Jugador que defendió esa temporada la camiseta del club rojiblanco proveniente de River Plate antes de marcharse al año siguiente al SS Lazio. Un Matías Almeyda que volvió esta temporada como entrenador y que fue despedido justamente tras el partido anterior a la jornada frente al Real Oviedo.

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