Las claves que hacen que el ATP 500 celebrado en Barcelona sea uno de los torneos más emblemáticos del circuito
Longevidad
Sabemos que el tenis es uno de los deportes que más memoria tiene, y esa es una de las cosas que hace al Godó distinto de cualquier ATP 500 del circuito de tenis profesional. El campeonato ha llegado este año a su 73ª edición, un torneo que tan solo con ese dato demuestra ser historia viva del deporte. La semana del Godó, independientemente del cuadro, no es una semana cualquiera, es la semana que reivindica la tradición, una tradición consecutiva desde 1953.
Atmósfera
A diferencia de la gran mayoría de torneos, el Godó no se juega en un recinto moderno o en un estadio con infinitos asientos y altura agigantada. Se juega en el Real Club de Tenis Barcelona, un club histórico con gradas pegadas a la pista, con carácter familiar a lo que conocemos como un club de tenis de toda la vida y no a instalaciones increíbles y futuristas. Esto le da una esencia que no se puede copiar.
Don Rafa Nadal
Y aunque muchos se puedan preguntar qué tiene que ver Nadal con lo distintivo del torneo, el español tiene mucha culpa del prestigio del Conde de Godó. Rafa llegó a ganar hasta 12 veces el campeonato, una cifra que queda muy lejos del segundo tenista que más veces ha ganado en Barcelona (Emerson, Wilander y Orantes con 3). De hecho, ningún otro ATP 500 tiene a un tenista vencedor del cuadro en más de 12 ocasiones, pues Federer «solo» logró ganar 10 ediciones del ATP 500 de Halle. Las repetidas victorias de Nadal otorgan una reputación al torneo que hace que en Barcelona no tengan nada que envidiar a cualquier otro certamen de esas características.

Barcelona
Y es que en la Ciudad Condal, el Conde de Godó no es un simple torneo de tenis hecho para entretener. En Barcelona el campeonato es cultura y tradición. Esta fusión y el buen tenis que pasa por las pistas catalanas, hacen que esa semana sea un recital de buen ambiente y un clima singular. El club lleno, las familias de los jugadores y las infinitas familias que aprovechan para acudir a la gran cita, la prensa cercana y el temporal casi veraniego; un aire que no se encuentra en otros países.
En definitiva, estas son las claves más importantes que caracterizan el aura propio del Godó. Aunque son algunos de los detonantes, hay infinitas razones por las que en abril se celebra la llegada del ATP 500 más icónico de todos. Porque sí, Barcelona es parte del Godó, pero el Godó también forma parte de Barcelona.