CRÓNICA | C.D. Guijuelo Vs Palencia C.F. : cinco minutos de locura para cerrar un partidazo

El Municipal Luis Ramos de Guijuelo fue testigo de uno de esos partidos que redefinen lo que significa el fútbol y cómo todo puede cambiar mientras el árbitro de pite el final del partido, en un duelo en el que el Palencia C.F. fue claramente superior pero donde los locales lograron la clasificación casi en la última jugada tras un gol de pillo de Santana, delantero visitante.

Un Palencia paciente y dominante

El Palencia comenzó dominando la posesión desde el pitido inicial con los de Rodrigo Hernando tratando de buscar alguna contra que pudiera sorprender a una zaga que estuvo liderada por su capitán, Víctor Mongil, y que casi no tuvo sobresaltos durante la primera parte.

A los quince segundos de partido llegaría la jugada más polémica de la tarde, cuando Iker quiso filtrar un balón para la entrada de Marcos y el esférico golpeaba en la mano del extremo del Guijuelo, Elorza. Jugadores palentinos y aficionados visitantes reclamaron un penalti que pudo haber cambiado el rumbo del partido y la eliminatoria, pero el colegiado considero que no había nada punible en esa acción.

Con el paso de los minutos el Palencia del uruguayo Walter Pandiani fue empujando cada vez más al Guijuelo hacia su portería, y los locales apenas encontraban opciones de salida salvo con balones largos hacia sus extremos, siendo Elorza el más activo por la banda derecha.

El Palencia por su parte buscaba tratar de desorganizar el sistema defensivo local, donde Kinateder mostró durante todo el encuentro ser ese «pegamento» que mantiene unido un bloque.

Canario y Samu buscaban continuamente las entradas por bandas y Edson e Iker peleaban cada balón contra los defensores locales tratando de lograr ese gol que igualara la eliminatoria y abriera un nuevo horizonte en el Luis Ramos, pero el marcador no se movería durante los primeros cuarenta y cinco minutos.

La segunda parte trajo la tormenta

El paso por vestuarios movió las cosas en manos equipos, y sería el Guijuelo el que tendría la primera gran ocasión del encuentro a los cinco minutos del segundo tiempo, con un remate de cabeza ante el que Lisardo respondió haciendo la parada de la tarde cuando la grada local ya cantaba el gol.

Pese al susto inicial el Palencia volvió a retomar el dominio del balón, y en el minuto 63 lograría igualar la eliminatoria gracias a un gol de Edson tras un saque de esquina. Con media hora por delante comenzaba un nuevo partido donde la eliminatoria estaba igualada de cara a la prórroga, pero que le daba ventaja al Guijuelo en el tiempo extra.

Aunque el Palencia lo seguiría intentando y sometiendo a un Guijuelo que se veía incapaz de trenzar jugadas más allá de balones largos, los de Rodrigo Hernando lograrían aguantar las embestidas de su rival y llegar con vida a la prórroga.

Las dos caras del fútbol

Llegaba mucho más entero el Palencia al tiempo extra, y las sensaciones eran que podían lograr dar la vuelta a la eliminatoria, pues los cambios que había ido introduciendo Walter Pandiani durante el encuentro, y los que introduciría en la prórroga, lograron sumar ese puntito que se le pide siempre a quienes salen desde el banquillo.

Cuando ya comenzaba a agotarse el tiempo y más apretaba el Palencia, llegaría la jugada que pudo cambiarlo todo.

Samu Aparicio ponía un centro desde el costado derecho que atrapaba Johan Guzmán con seguridad. Álvaro Santana, que había ingresado en el campo apenas tres minutos antes, se quedaba descolgado por detrás del guardameta a la espera de que éste echara el balón al suelo para sacar en largo… Y el guardameta del Guijuelo, confiado y sin percatarse de su presencia, lo hizo. Era el minuto 114 de un partido que daba acceso a la gran final por el ascenso a Segunda RFEF.

l fútbol siempre da segundas oportunidades

Santana desató el delirio entre la afición visitante y todo el banquillo corrió a celebrar un gol que daba la clasificación para la eliminatoria final. Johan Guzmán, consciente del error que acababa de cometer, se llevaba las manos a la cara temiendo haber condenado a su equipo.

Sin embargo, el fútbol es ese deporte mágico que siempre te da una nueva oportunidad, y apenas dos minutos después del fatídico gol, Johan Guzman se hacía gigante ante su portería para salvar un mano a mano de Samu Ríos que pudo haber sentenciado la eliminatoria, dándole una vida extra a su equipo.

Hasta que llegó ese balón largo desde los pies de Johan Guzmán. Esa prolongación casi imposible de José Ruiz Iborra. Esa vaselina eterna de Álex Garcia para superar al muro que había representado Lisardo durante toda la tarde

Cuando todo el banquillo del Palencia C.F. esperaba el pitido final. Cuando todo parecía imposible para el Guijuelo. El fútbol decidió regalarnos uno de esos momentos que hacen grande a este deporte.

Las lágrimas de John Guzmán, consolado por uno de sus compañeros, eran el fiel reflejo de esa alegría por haber logrado lo imposible mientras en su cabeza seguía repitiéndose una y otra vez esa jugada fatídica que a punto estuvo de costarles la victoria, algo muy similar a lo ocurrido en aquella final de Champions del año 2008 cuando Cristiano Ronaldo falló un penalti en la tanda decisiva.

Fútbol es fútbol, que diría Bujadin Voskov.

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