Antonelli brilla bajo el caos de Montecarlo

De Pedro Espeja González

El joven piloto de Mercedes conquista un triunfo inesperado en un trazado hecho para Ferrari. Hamilton salva el honor de la ‘Scuderia’ con un segundo puesto y Alonso araña un putno tras una carrera de supervivencia mientras que Sainz abandona tras un toque con Hulkenberg.

El asfalto de Montecarlo, recién reasfaltado para la ocasión, se convirtió en el inesperado protagonista del Gran Premio. En medio del desconcierto, la bandera roja y los abandonos de Leclerc y Stroll, no frenó la figura imperturbable de Andrea Kimi Antonelli, que con solo 19 años firmó su primera victoria en el Principado con una madurez impropia de su edad.

Primeras vueltas

La salida dejó la primera gran sacudida del día. Cuando los semáforos se apagaron, el único piloto que parecía capaz de inquietar el dominio de Antonelli, Max Verstappen, ni siquiera llegó a completar los primeros metros.

Su Red Bull se quedó sin potencia de forma súbita, clavado en la parrilla mientras el resto de monoplazas esquivaban al neerlandés por los pelos. El tetracampeón acabó siendo el primer abandono del día. Mientras tanto el único capaz de brillar en las 10 primeras posiciones fue Gasly pasando a Norris en la salida de la curva 1.

Con la carrera en marcha, la atención se centró en el cuarto puesto. Isack Hadjar defendía con uñas y dientes su posición, pero un problema intermitente con el motor de su Red Bull comenzó a lastrarle. George Russell, quinto, olió la sangre al instante y empezó a recortar distancia vuelta a vuelta, mientras que Lando Norris, justo detrás de un Gasly al que seguía queriendo devolverle el adelantamiento de la salida.

Safety Car: Stroll desata la primera tormenta.

El primer gran golpe de efecto llegó en la vuelta 60. Lance Stroll perdió el control de su Aston Martin en la entrada de la última curva y se fue recto contra el muro. El impacto, aunque sin consecuencias físicas para el canadiense, provocó daños suficientes para obligar a la dirección de carrera a desplegar el primer Safety Car del día.

Esto desató un frenesí en el pit-lane. Varios pilotos aprovecharon para realizar su parada obligatoria, lo que reconfiguró por completo la clasificación. Antonelli, que hasta ese momento lideraba con comodidad, vio cómo las paradas ajenas comprimían el grupo y colocaban a los Ferrari de Hamilton y Leclerc a tiro de su alerón trasero. La ventaja de más de treinta segundos que el italiano había construido con maestría se esfumó de golpe, dejando un escenario de máxima tensión para la resalida: el joven líder de Mercedes con los dos monoplazas rojos respirándole en la nuca y un Mónaco hambriento de emociones fuertes.

Leclerc contra el muro y la bandera roja que salvó a Lindblad

La resalida tras aquel primer Safety Car, en la vuelta 65 de las 78 previstas, Charles Leclerc, que rodaba tercero y olía el podio ante su gente, se fue recto contra el muro en la entrada de la última curva, incapaz de controlar su Ferrari sobre el trazado degradado. El impacto obligó a la dirección de carrera a desplegar de inmediato la bandera roja para retirar los restos y evaluar el estado del trazado. ç

En medio del desastre, emergió un beneficiario inesperado: Arvid Lindblad. El joven talento británico, que hasta ese momento rodaba octavo sin haber realizado aún su parada obligatoria, recibió un regalo caído del cielo monegasco. Con la carrera detenida por bandera roja y la normativa permitiendo cambios de neumáticos durante la interrupción, Lindblad cumplió con el requisito del pit-stop de forma gratuita, sin perder posición en pista. Un golpe de fortuna que dejaba al protegido de Red Bull en una situación privilegiada de cara a la segunda resalida y provocaba gestos de frustración en los garajes rivales.

Festival de sanciones e incidentes

La degradación del asfalto en la entrada de la última curva, que provocó los accidentes de Stroll y Leclerc, fue solo el principio del descontrol. La carrera se convirtió en un auténtico festival de sanciones que sembró el caos en el pit-lane y reconfiguró por completo la zona media. Dirección de carrera no dio abasto: excesos de velocidad, infracciones en las paradas y maniobras peligrosas bajo el coche de seguridad llenaron los monitores de los comisarios.

El gran perjudicado de la tarde fue George Russell. El británico de Mercedes llegó a colocarse tercero tras la resalida posterior a la bandera roja, pero su carrera se desmoronó por una cadena de sanciones. Primero le cayó una sanción de cinco segundos por exceso de velocidad en el pit-lane. Después, al no cumplir correctamente dicha penalización, los comisarios le impusieron un drive through que terminó de hundirle. Del podio virtual a la decimotercera posición: un varapalo que Russell tardará en digerir.

El francés de Alpine, que había brillado con una carrera memorable y llegó a cruzar la meta en tercera posición, vio cómo su podio se esfumaba con dos sanciones de cinco segundos por sendos excesos de velocidad en el pit-lane le cayeron como una losa, arrastrándole del cajón de honor hasta una séptima plaza final.

Final de carrera

Antonelli se llevó la victoria más trabajada de su corta carrera, seguido por un Lewis Hamilton que salvó los muebles de Ferrari con un segundo puesto de puro oficio. El tercer cajón del podio fue para Isack Hadjar, que completó una actuación memorable para Red Bull, aunque con la sombra de la investigación planeando sobre su resultado. El francés, quedó bajo revisión de los comisarios por una posible infracción durante el periodo de bandera roja. El fallo definitivo se conocerá en las próximas horas, pero en Mónaco ya se celebraba su podio con la cautela de quien sabe que la fiesta puede aguarse.

En la zona media, Racing Bulls logró un séptimo y octavo puesto, Williams logró arañar un meritorio octavo puesto con Alexander Albon. Pero si hubo un resultado que trascendió lo puramente deportivo, fue el de Sergio Pérez. El mexicano, con el monoplaza de Cadillac, cruzó la meta en décima posición para firmar el primer punto en la historia del fabricante estadounidense en la Fórmula 1.

La cruz para el automovilismo español la puso Carlos Sainz. El madrileño, que rodaba en posiciones de puntos con su Williams, se vio obligado a abandonar a menos de diez vueltas del final tras un toque con Nico Hülkenberg en lacurva del casino. Y al fin sonrió la fortuna a Fernando Alonso. El asturiano, que ha protagonizado una carrera de supervivencia, saca 1 punto del principado. Aston Martin se marcha de Mónaco con 1 punto y con la sensación de haber conseguido un gran botín por el esfuerzo realizado.

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