Anoche se certificó el drama que muchos aficionados italianos se temían en secreto: Italia se queda sin disputar su tercer mundial de forma consecutiva. Y esto, más allá del drama deportivo que supone, comenzó hace aproximadamente 20 años con una llamada telefónica que mató al calcio.
Que Italia se haya quedado sin mundial por tercera edición consecutiva responde, en mi opinión, a los efectos de la corrupción que estalló en 2006 con el famoso ‘Caso Calciopoli’. Veamos las razones.
Mayo 2006. Luciano Moggi era por aquel entonces el máximo mandatario del fútbol italiano. Era Él quien levantaba el teléfono y elegía qué árbitro te pitaba. Era Moggi quien decidía quién te favorecía y quién te hundía. El ‘Caso Calciopoli’ acabaría convirtiéndose en uno de los mayores escándalos deportivos de la historia del fútbol.
Sin embargo pese a la estrecha relación de Moggi con la Juventus, no sería solo la Vecchia Signora la favorecida. AC Milan, Fiorentina, Lazio… Todos estaban podridos. Era la corrupción en su versión más dura y salvaje.
Las consecuencias del calciopoli
¿Y sabéis qué terminó ocurriendo? Spoiler: justo lo contrario de lo que ocurrirá con el ‘Caso Negreira’ en España, porque aquí ‘nunca pasa nada’.
La Juventus terminó siendo descendida a la Serie B. A los equipos que estaban involucrados les quitaron los títulos y muchos de los jugadores estrellas de esos equipos se marcharon. Y como siempre ocurre en estos casos, hubo equipos que se aprovecharon de la situación.
El Inter de Milán aprovechó para llevarse a Ibrahimovic. El Real Madrid se llevó al reciente Balón de Oro, Fabio Cannavaro. El F.C. Barcelona se hizo con Thuram.

No sólo ocurrió por los traspasos. Poco a poco comenzó a desmantelarse un fútbol que hasta entonces era único, poderoso y competitivo y la Serie A recibió un duro golpe del que apenas pudo levantarse: antes del ‘caso Calciopoli’, Italia dio 15 ganadores del Balón de Oro en 25 años. Después del estallido del caso, sólo Kaká en 2007 logró ganar el trofeo.
Por aquel entonces la Serie A era, posiblemente, la mejor liga del mundo (o una de las mejores). Pero a partir de entonces comenzó el declive y la decadencia que ha terminado arrastrando al pozo de la irrelevancia a la Azzurra. Y lo vamos a explicar.
Falta de referentes
Antes del ‘Caso Calciopoli’ cuando un niño italiano encendía el televisor para ver ‘calcio’, en la tele aparecía Maldini imponente frenando a los mejores delanteros del mundo. Aparecía Roberto Baggio haciendo controles mágicos o inventando goles y jugadas. Aparecía Marco Van Basten, ‘el cisne de Utrecht’, Alessandro Del Piero anotando tiros libres como si fueran penaltis, Francesco Totti…
Ellos eran los referentes del fútbol italiano. Los espejos en los que miles de niños se miraban y quienes les hacían soñar con ser futbolistas algún día.
Pero, ¿qué ocurrió después del ‘caso Calciopoli’?
Los grandes jugadores se marcharon de Italia, poco a poco. Y la Serie A fue rellenando esos huecos con fichajes extranjeros, en la mayoría de las ocasiones de dudosa calidad, porque salían a un menor coste para las arcas de los clubes pero que no tenían esa mentalidad competitiva de los que se habían marchado.
Y de repente, toda una generación de niños italianos se quedaron huérfanos de ídolos y figuras referentes a las que seguir, imitar y animar cada fin de semana.
Italia perdió su mentalidad ganadora y competitiva.
Ya no había un Roberto Baggio del que copiar un regate o un peinado (qué mítica era aquella coleta). Ya no había un defensor como Maldini que inspirase a los jóvenes defensores. No había un Shevchenko que masacrara rivales a base de goles ni un Del Piero que amara los colores de su equipo como sólo ‘Pinturicchio’ hizo.
No estaba ese A.C. Milan que aterrorizaba Europa sólo con escuchar su nombre en el bombo de la Champions.

Y al desaparecer los referentes, desapareció la inspiración y el espejo en el que mirarse de toda unan generación. Y es aquí donde observamos una dato demoledor: sólo el 35% de los jugadores de la Serie A son italianos (especial atención para el caso del Como de Cesc Fábregas este año).
El Torneo Primavera, la tumba del calcio
En Italia existe una competición que se denominaba Torneo Primavera, y actualmente llamado Campeonato Primavera 1) y representaba la competición de fútbol juvenil más importante del país transalpino.
| Jugador | Titular/Reserva | Nacionalidad |
|---|---|---|
| Ndiaye | Titular | Senegal |
| Okoli | Titular | Inglaterra |
| Peli | Titular | Italia |
| Piccoli | Titular | Italia |
| Kulusevski | Titular | Suecia |
| Cambiaghi | Titular | Italia |
| Brogni | Titular | Italia |
| Heidenreich | Titular | República Checa |
| Da Riva | Titular | Austria |
| Zortea | Titular | Italia |
| Ta Bi | Titular | Francia |
| Traore | Reserva | Italia |
| Gyabuaa | Reserva | Ghana |
| Colley | Reserva | Gambia |
Pues en la temporada 2018-2019 la Atalanta venció al Sassuolo para coronarse campeones del torneo… ¡CON MÁS DE LA MITAD DE LOS TITULARES NACIDOS FUERA DE ITALIA! Y lo peor de todo, es que de todos los extranjeros juveniles que «utilizaron» para llenar el hueco, tan sólo un 2% llegaron a ser profesionales.
El Calciopoli. Las llamadas arbitrales. La pérdida de referentes y símbolos. Todo ello contribuyó a destrozar al fútbol italiano para siempre (o al menos durante mucho tiempo) y los italianos, equipos y selección, apenas volvieron a competir por nada.
Italia se quedó sin presente y sin futuro casi al mismo tiempo.
Intentos por renacer
Pese a ser el principal culpable de todo lo que había ocurrido, la Juventus hizo también intentos por reflotar un calcio herido de muerte: fichó a Cristiano Ronaldo, uno de los jugadores más mediáticos del mundo. Pero no fue suficiente.

La presencia de Messi en la liga española y el creciente apogeo del modelo de negocio de la Premier League supusieron el último clavo del ataúd para el calcio.
Aquella liga que en los años 90 y principios de los 2000 era la envidia del fútbol mundial, estaba muriendo lentamente.
Un triste presente. Un futuro decepcionante
Hace poco tiempo, Alessandro Del Piero (leyenda del fútbol italiano) dejó un dato demoledor: el Borussia Dortmund alemán cuenta con dos jóvenes talentos italianos nacidos en 2008 formándose en la academia borusser.

Samuele Inacio Pia, nacido en Bérgamo y salido de la cantera del Atalanta, ya ha logrado incluso debutar ante el Bayern Munich. Un niño italiano. Formándose en Alemania porque en su propio país despreciaron las canteras nacionales.
Y esa es, precisamente, la decadencia que terminó provocando el ‘caso Calciopoli’ que terminó robando no sólo el presente, sino también el futuro a los jóvenes futbolistas italianos.
¿Donde está el nuevo Roberto Baggio? ¿Dónde está el heredero de Francesco Totti? ¿Dónde está ese nuevo Pinturicchio?
Una corona manchada
Pero lo peor de todo es que Italia fue campeona del mundo en 2006 con jugadores que estaban siendo investigados por corrupción. Al tiempo que se coronaban campeones del mundo, eran señalados por hacer trampas.
Y eso, amigos, es el fútbol italiano. Y eso, hace que un país tetracampeón del mundo se quede por tercera vez consecutiva sin escuchar su himno nacional en la cita más importante a nivel de selecciones.

Todo por la corrupción. Todo, por una persona que al teléfono se creyó más importante y más poderosa que el deporte. Todo por una competición que dejó morir a los referentes que la hicieron estar en lo más alto. Todo, por un país que abandonó a sus jóvenes talentos.
El Inter, salvado por prescripción del delito
Con una excusa barata para tratar de defenderse, Moggi acusó directamente al Inter de Milán de cometer los mismos delitos por los que la Vecchia Signora había sido juzgada y sancionada.
El juez del caso, Oscar Magi, absolvería en 2010 a Luciano Moggi de la acusación realizada por Giacinto Facchetti (ex presidente del Inter) por difamación, señalando que sus acusaciones ‘contenían gran dosis verídica’.
De hecho, el Inter de Milán llegó a ser acusado de ‘espiar’ a la Juventus de Turín.
Magi destacaba en su fallo que había llamadas telefónica realizadas por Facchetti en las que se mostraba un ‘comportamiento amistoso y preferencial’ con los jefes arbitrales pero que, oh! sorpresa, había prescrito por caducidad cuando la FIGC intentó sancionar al club nerazzurro.
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