EL REGRESO DEL REY

El hombre que revolucionó la UFC regresa al octágono después de cinco años marcados por lesiones, excesos, polémicas y una vida alejada de la competición. ¿Sigue vivo el rey?

Hubo un momento en el que el mundo de las artes marciales mixtas tenía un solo dueño. Conor McGregor no solo ganaba peleas; cambiaba el deporte. Cada aparición suya paralizaba a millones de aficionados, cada rueda de prensa era un espectáculo y cada combate se convertía en un acontecimiento mundial. Nadie había llevado la UFC a un nivel de popularidad tan alto.

Pero ningún rey permanece para siempre en el trono.

El 10 de julio de 2021, Conor McGregor llegaba al UFC 264 con la obligación de vencer a Dustin Poirier. Después de perder el segundo capítulo de su trilogía apenas seis meses antes, el irlandés necesitaba una victoria que disipara las dudas y lo devolviera a la lucha por el cinturón.

Sin embargo, el destino tenía preparado un golpe mucho más duro.

Cuando el primer asalto llegaba a su fin, McGregor apoyó la pierna izquierda tras un intercambio y sufrió una escalofriante fractura de tibia y peroné. Incapaz de mantenerse en pie, el combate terminó por nocaut técnico mientras el irlandés permanecía sentado junto a la reja del octágono, consciente de que algo acababa de cambiar para siempre.

Aquella imagen dio la vuelta al mundo. No solo significaba la derrota ante Poirier, sino también el inicio del periodo de inactividad más largo de toda su carrera. Lo que en un principio parecía una recuperación de varios meses terminó convirtiéndose en un parón de cinco años que puso en duda si el mayor icono de la UFC volvería a competir algún día.

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Cinco años lejos del octágono

La recuperación de una lesión de semejante gravedad nunca iba a ser sencilla. McGregor necesitó meses para volver a caminar con normalidad y mucho más tiempo para entrenar al máximo nivel. Sin embargo, mientras su cuerpo trataba de recuperarse, su nombre nunca dejó de ocupar titulares.

Durante esos cinco años, el irlandés vivió una de las etapas más difíciles de su vida. Las imágenes de fiestas, el consumo de alcohol y los numerosos problemas legales fueron eclipsando poco a poco al deportista que había conquistado la UFC. Cada aparición pública alimentaba el debate sobre si el antiguo campeón seguía teniendo la disciplina necesaria para regresar a la élite.

Lejos de la competición, McGregor incluso tuvo tiempo para debutar como actor en Road House, el remake del clásico de acción protagonizado por Jake Gyllenhaal. Un proyecto que evidenció hasta qué punto su vida se había alejado, al menos por un tiempo, del mundo de las artes marciales mixtas.

Mientras tanto, la UFC continuaba evolucionando. Nuevos campeones ocuparon el lugar que un día fue suyo y la categoría siguió avanzando sin la presencia del hombre que había cambiado para siempre el negocio de las MMA.

Muchos llegaron a pensar que nunca volvería. Entre rumores de retirada, intentos frustrados de regresar y una vida cada vez más alejada del deporte, el regreso de McGregor parecía convertirse en una promesa imposible.

Pero, poco a poco, las imágenes de entrenamientos sustituyeron a las de las fiestas. El irlandés volvió a encerrarse en el gimnasio, recuperó el ritmo de trabajo y comenzó a preparar lo que muchos creían que nunca sucedería: su regreso al octágono.

El momento de la verdad

Y así llegamos al presente.

Cinco años después de aquella fatídica noche frente a Dustin Poirier, Conor McGregor volverá a cruzar las puertas del octágono para protagonizar el combate estelar de UFC 329. Al otro lado le espera un viejo conocido: Max Holloway, uno de los peleadores más respetados y completos de toda la compañía.

Será un enfrentamiento pactado en el peso wélter (170 libras, 77,1 kilogramos), una categoría en la que ambos buscarán escribir un nuevo capítulo de una rivalidad que comenzó hace más de una década, cuando el irlandés se impuso por decisión unánime en su primer enfrentamiento.

Sin embargo, el contexto ahora es muy diferente. McGregor llega con un récord profesional de 22 victorias y 6 derrotas, pero con cinco años de inactividad a sus espaldas. Holloway, por su parte, presenta un balance de 27 victorias y 9 derrotas y ha permanecido compitiendo al máximo nivel durante todo este tiempo, enfrentándose de forma continuada a algunos de los mejores luchadores del mundo.

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El mundo de las artes marciales mixtas señala a Max Holloway como el favorito para llevarse la victoria. Su continuidad, el nivel de sus últimos combates y el ritmo competitivo que ha mantenido durante los últimos años hacen que la mayoría de expertos confíen en el hawaiano.

Pero si algo ha demostrado Conor McGregor a lo largo de su carrera es que nunca se le puede dar por derrotado antes de tiempo. Su mano izquierda cambió la historia de la UFC en más de una ocasión y, pese a todas las dudas que rodean su regreso, pocos se atreven a descartar que sea capaz de volver a sorprender al mundo.

Porque este sábado no solo regresa un luchador.

Regresa el hombre que convirtió cada combate en un acontecimiento mundial.

Y millones de aficionados estarán pendientes de comprobar si, después de cinco años de ausencia, el rey ha regresado de verdad… o si la corona pertenece ya a una nueva generación.

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