
Noruega firmó una de las grandes sorpresas de los octavos de final del Mundial al derrotar por 1-2 a Brasil en un encuentro muy serio del conjunto escandinavo, liderado por un decisivo Erling Haaland. El delantero noruego apareció cuando más lo necesitaba su selección para firmar un doblete que acabó con el sueño de la Canarinha y confirmó el pase de Noruega a los cuartos de final.
El partido comenzó con un aviso muy serio de los noruegos. En el minuto 3, Noruega llegó a celebrar el primer gol del encuentro, aunque la acción fue anulada por un fuera de juego clarísimo que dejó al atacante a escasos centímetros de la posición reglamentaria. Dos minutos después llegó el primer saque de esquina del partido, también favorable a Noruega, reflejo de un inicio muy intenso del combinado nórdico.
Brasil tuvo su gran oportunidad en el minuto 11. Tras una brillante asistencia de Gabriel Martinelli, Matheus Cunha provocó un claro penalti. El árbitro dejó seguir inicialmente, pero tras la revisión del VAR señaló la pena máxima. Bruno Guimarães asumió la responsabilidad desde los once metros, aunque se encontró con una extraordinaria intervención de Ørjan Nyland, que adivinó el lanzamiento y mantuvo el empate. Sorprendió que el encargado del penalti no fuera Vinícius Júnior.
La pausa de hidratación del minuto 26 confirmó la tendencia del encuentro. Noruega dominaba claramente la posesión y controlaba el ritmo del partido, mientras Brasil esperaba sus opciones al contragolpe, aunque sin generar demasiado peligro.
La mejor ocasión brasileña antes del descanso llegó en el minuto 40, cuando Vinícius Júnior se plantó ante Nyland, pero el guardameta volvió a imponerse con una gran salida para enviar el balón a córner. Ya en el tiempo añadido, Martin Ødegaard rozó el 0-1, pero Alisson respondió con una magnífica parada para mantener con vida a Brasil.
El descanso llegó con una sensación clara: Noruega había sido superior en el juego y el control del balón, aunque sin traducir ese dominio en demasiadas ocasiones claras. Brasil mejoró con el paso de los minutos, pero nunca consiguió imponer su estilo.
En la segunda mitad, Endrick dispuso de un mano a mano en el minuto 59 tras un magnífico pase con el exterior de Vinícius en el primer balón que tocaba el joven delantero, aunque su remate se marchó fuera.
Cuando el partido parecía encaminado hacia un desenlace incierto apareció la figura de Erling Haaland. En el minuto 79, Andreas Schjelderup puso un centro medido al corazón del área y el delantero noruego ganó el duelo más importante de la noche para conectar un potente cabezazo ajustado al suelo que adelantó a Noruega.
Brasil buscó reaccionar y en el minuto 86 dispuso de dos ocasiones muy claras para empatar, pero volvió a encontrarse con la falta de acierto.
La sentencia llegó en el minuto 90 y volvió a llevar la firma de Haaland. El delantero recibió en la frontal del área y sacó un auténtico zapatazo raso al palo largo, imposible para Alisson, firmando un golazo que parecía cerrar definitivamente el encuentro y despedir a la Canarinha.
Todavía habría tiempo para un último episodio. En el minuto 90+8, Brasil recibió un penalti tras un codazo dentro del área. Neymar asumió la responsabilidad y, en el 90+10, engañó completamente a Nyland para establecer el definitivo 1-2 desde los once metros.
Noruega completó un encuentro muy sólido, dominando durante gran parte del partido y mostrando una gran personalidad ante una de las grandes favoritas al título. Brasil pagó su falta de eficacia, incluido el penalti fallado por Guimarães, mientras que Haaland volvió a demostrar por qué es uno de los mejores delanteros del mundo. Con un doblete decisivo y una actuación de líder, el atacante noruego condujo a su selección hasta los cuartos de final y dejó a Brasil fuera del Mundial.
Créditos:Joel Santana