Isco Alarcón: del susto en el tobillo a la magia de Dublín, así llega el capitán a la 2026/27

El verano de Isco Alarcón no ha sido, ni mucho menos, un camino de rosas. Pero el malagueño ha demostrado, una vez más, que sabe reinventarse cuando el cuerpo se lo permite, y su tramo final de pretemporada deja motivos reales para el optimismo bético de cara al arranque de LaLiga.

Un inicio marcado por la incertidumbre

Durante buena parte de julio, la principal noticia sobre Isco no tenía que ver con el balón, sino con su tobillo derecho, la misma articulación que le pasó factura la temporada pasada y que requirió paso por el quirófano. El capitán se perdió sus tres primeros amistosos de pretemporada —ante el Sportfreunde Lotte, el Recreativo de Huelva y el Granada— siguiendo un plan individualizado de cargas diseñado por el cuerpo médico verdiblanco. En Heliópolis se insistía en la calma, pero las imágenes de un Isco renqueante en algunos entrenamientos encendieron cierta preocupación entre la afición.

El propio jugador reconoció después lo duro que fue ese proceso, llegando a admitir que en algún momento se le llegó a plantear la duda de si podría volver a competir con normalidad. Setenta días sin pisar un césped de competición son muchos para cualquier futbolista, y más a los 34 años.

El punto de inflexión: la reaparición ante el Almería

El 2 de agosto, en el Estadio Ciudad de La Línea, Isco volvió a sentir la competición. Entró en el minuto 72 sustituyendo a Iván Corralejo, recibió el brazalete de capitán de manos de Bellerín y disputó cerca de veinte minutos ante la UD Almería, con una ovación cerrada del público en cuanto pisó el césped. Se le notó, lógicamente, falto de ritmo tras tantas semanas de inactividad, pero aportó justo lo que se espera de él: pausa, criterio y conexión entre líneas con futbolistas como Fran García, Morante o Nelson Deossa.

Dublín: la confirmación

Si Almería fue el reencuentro, el amistoso ante el Arsenal en el Aviva Stadium fue la confirmación. El Betis firmó una de sus mejores actuaciones del verano, imponiéndose por 3-1 al vigente campeón de la Premier League, con goles de Riquelme, Deossa y Fornals. Isco, ya con más rodaje, fue de los futbolistas más aplaudidos: sus toques, su manejo de los tiempos y un intento de remate de tacón que rozó el golazo dejaron claro que la calidad sigue intacta cuando el físico acompaña. Ese partido, además, coincidió con el anuncio de su renovación con el club hasta 2028, un gesto que refuerza su papel como pieza emocional y futbolística del proyecto de Manuel Pellegrini.

Qué puede significar para la 2026/27

El Betis afronta una temporada exigente: regreso a la Champions League por segunda vez en su historia, séptimo curso de Pellegrini en el banquillo y la necesidad de que los futbolistas de mayor experiencia —Isco, Antony, Lo Celso— den un paso adelante tras un curso pasado condicionado por las lesiones. El estreno liguero llega el 21 de agosto en La Cartuja ante la Real Sociedad, con el equipo aplazando su primera jornada original por la vuelta escalonada de futbolistas que disputaron el último tramo del Mundial.

Que Isco llegue con minutos en las piernas, con la confianza reforzada tras el partido de Dublín y con su renovación ya firmada es una buena noticia para Pellegrini, que necesita a su capitán fino de talento en los metros finales del campo. El reto, como cada año últimamente, no es tanto de nivel como de continuidad: si el tobillo aguanta y el cuerpo técnico logra dosificarlo con inteligencia a lo largo de una temporada con Champions de por medio, Isco puede volver a ser ese jugador diferencial que marque los partidos importantes del Betis. La pretemporada, pese al susto inicial, ha dejado más luces que sombras.

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