Con sus 22 años, Miguel Sierra ha comenzado la temporada como una de las grandes apuestas del técnico madrileño Luis García Plaza. El extremo ha aprovechado las oportunidades que ha recibido durante la pretemporada y el inicio de Liga, hasta ganarse un lugar en un Sevilla que ha arrancado el campeonato con pleno de victorias.
Ya durante la pretemporada, aprovechó sus minutos hasta convertirse en el máximo goleador del equipo, demostrando que podía competir por un puesto en el primer equipo. Pero su aportación va más allá de las estadísticas. En la primera jornada ante el Rayo Vallecano, el canterano andaluz mostró una personalidad impropia de alguien que apenas comenzaba a dar sus primeros pasos en Primera División. Su capacidad para asociarse y su movilidad para atacar espacios fueron de lo más destacable en un Sevilla que comenzó el encuentro por debajo en el marcador. Sin embargo, fue su trabajo sin balón el que terminó teniendo una incidencia directa: su presión le permitió anticiparse a un defensor y provocar el penalti que dio al conjunto sevillista la oportunidad de igualar el encuentro. Una semana después, volvió a demostrar su capacidad para incomodar al rival y provocó una tarjeta roja que dejó al Athletic con diez jugadores desde el minuto 10.

García Plaza ha apostado por el canterano desde la pretemporada y Sierra está respondiendo a esa confianza sobre el terreno de juego. Su presencia en el once también supone una muestra de que los jugadores formados en la cantera pueden encontrar espacio en este nuevo Sevilla cuando consiguen ganarse la confianza del entrenador.
El reto ahora será mantener esta dinámica. Su rendimiento durante la pretemporada y estas primeras jornadas le ha permitido llamar la atención y situarse entre las opciones del técnico, pero todavía queda mucha temporada por delante. Sierra ha aprovechado las oportunidades que ha recibido y ha demostrado que puede tener un papel importante en este Sevilla. El siguiente paso será mantener este nivel cuando aumente la competencia y demostrar que su buen inicio es el comienzo de una temporada en la que puede convertirse en una pieza habitual del conjunto sevillista.