El Sevilla Fútbol Club ya tiene la plantilla con la que afrontará la temporada 2026/27. Tras dos meses de intenso trabajo, José Ignacio Navarro ha cerrado su primer gran mercado al frente de la dirección deportiva con una profunda renovación del vestuario: once incorporaciones, diez salidas y siete rescisiones de contrato. Una revolución que no solo ha cambiado los nombres, sino que también ha rejuvenecido la plantilla e incorporado jugadores de diferentes perfiles.
Ahora, la pregunta ya no es qué Sevilla está construyendo Navarro, sino si los movimientos realizados han cubierto las necesidades del equipo y si el resultado final es positivo.
Una plantilla completamente renovada
La hoja de ruta estaba clara desde el principio: generar límite salarial mediante la desvinculación de contratos y las ventas de jugadores importantes para empezar a construir desde cero. Pero el reto no consistía únicamente en aligerar la plantilla, sino en conseguir que las salidas diesen paso a un equipo con más alternativas y margen de crecimiento.
La primera tarea estaba en la portería. El equipo de Luis García Plaza volvió de las vacaciones sin ningún portero en la plantilla, pero el club se movió rápido para incorporar de nuevo a Odysseas Vlachodimos en calidad de cedido y hacerse con el 50 % del guardameta madridista Fran González. Una mezcla de experiencia y juventud para reconstruir una posición que partía prácticamente desde cero.

En defensa también había un importante trabajo por hacer. Juan Iglesias, Sangante y Julio Díaz reforzaron una línea que perdió a Juanlu y a varios jugadores que no entraban en los planes de la dirección deportiva. Sin embargo, las salidas de Cardoso y Marcao no llegaron a producirse. Su permanencia no supone necesariamente un problema para Luis García Plaza, pero sí condicionó la planificación, ya que liberar sus fichas habría permitido disponer de mayor margen para incorporar otro efectivo de nivel.
El centro del campo también experimentó una profunda renovación. Las salidas de jugadores como Joan Jordán o Sow dieron paso a las llegadas de Guridi y Kochorashvili, a las que se sumó Youssouf Fofana en las últimas horas del mercado. Perfiles diferentes para una medular que necesitaba ganar alternativas, físico y capacidad de recuperación.
La delantera fue la línea que más cambios sufrió. Akor Adams, una de las piezas importantes del equipo, dejó Nervión rumbo al Venezia. Januzaj, Alexis y Oso también abandonaron el equipo. La situación de Vargas fue diferente. El extremo suizo estuvo fuera de las convocatorias ante Athletic Club y Atlético de Madrid mientras su salida parecía estar muy avanzada, pero finalmente la operación tampoco llegó a concretarse. Su marcha habría permitido liberar otra ficha y disponer de mayor margen para reforzar el ataque.
Para compensar estas salidas, Navarro apostó por juventud y proyección con Robbie Ure, Lucas Stassin y Félix Correia.
¿Ha cubierto el Sevilla sus necesidades?
Sobre el papel, el Sevilla ha conseguido cubrir buena parte de las carencias que presentaba la plantilla al comienzo del verano. La portería ya no es un problema y el centro del campo cuenta con más alternativas y perfiles diferentes. Especialmente importante puede ser la llegada de Fofana, un jugador con experiencia al máximo nivel que puede aportar equilibrio a un equipo que necesitaba recuperar músculo en la medular.

También se ha rejuvenecido considerablemente la plantilla. Las nuevas incorporaciones permiten pensar en un equipo con mayor margen de crecimiento y con futbolistas que pueden convertirse en activos importantes en el futuro. En ese sentido, la planificación encaja con la idea de sostenibilidad que ha marcado el primer mercado de Navarro.
La gran incógnita aparece en el ataque. La salida de Akor Adams supone perder a uno de los jugadores con mayor peso ofensivo de la plantilla y, aunque Stassin y Ure ofrecen diferentes alternativas, ninguno llega con la garantía de poder asumir el peso goleador que deja el nigeriano. El Sevilla ha apostado por repartir esa responsabilidad entre varios futbolistas, pero será Luis García Plaza quien tenga que conseguir que esa apuesta funcione sobre el césped.

Además, once incorporaciones implican necesariamente un periodo de adaptación. El equipo tendrá que asimilar muchas piezas nuevas al mismo tiempo y el rendimiento de los fichajes dependerá también de la capacidad del cuerpo técnico para integrarlos rápidamente en el sistema.
Un mercado aprobado, pero con el examen pendiente
El balance final resulta positivo si se analiza desde la situación en la que partía el Sevilla. Navarro ha conseguido reducir el peso de contratos importantes, generar ingresos con las ventas y rejuvenecer una plantilla que necesitaba un cambio profundo. Al mismo tiempo, ha incorporado jugadores de perfiles diferentes y ha reforzado varias de las posiciones que presentaban dudas.
Pero el mercado también deja incógnitas. La pérdida de jugadores importantes, la dependencia de varias cesiones y la necesidad de integrar a tantos futbolistas nuevos hacen imposible asegurar todavía que la plantilla sea mejor que la del curso anterior.
Por eso, el Sevilla de Navarro pasa el examen del mercado, aunque lo hace con algunas preguntas todavía sin responder. La dirección deportiva ha puesto las piezas sobre la mesa y ha conseguido construir una plantilla más joven, equilibrada y sostenible. Ahora será Luis García Plaza y sus jugadores quienes tengan que demostrar que esas piezas también encajan sobre el césped.