Once goleadores y una pregunta pendiente en el Sevilla

Hay datos que explican una parte importante de lo que es un equipo. En el caso del equipo de Nervión, sus 13 goles en este inicio de Liga dejan una estadística llamativa: once jugadores diferentes han visto portería. Ningún club de las cinco grandes ligas europeas cuenta con tantos goleadores distintos en su plantilla, una muestra de la variedad de recursos ofensivos que está encontrando el conjunto hispalense.

La primera lectura es positiva. El peligro no depende de un único futbolista y los rivales tienen más dificultades para centrar su atención en una sola referencia.

El gol, una responsabilidad compartida

La distribución de los tantos permite al cuadro andaluz encontrar soluciones desde distintas posiciones. No necesita que sus delanteros resuelvan todos los encuentros y puede aprovechar las llegadas de los centrocampistas o las incorporaciones de otros jugadores para hacer daño. Esa aportación colectiva amplía las alternativas del equipo y reduce la dependencia de un solo nombre.

También resulta interesante el caso de Isaac Romero. El delantero comparte con Miguel Sierra el liderato goleador del equipo, con dos tantos cada uno, pero sus dos dianas han llegado entrando desde el banquillo. Su capacidad para aprovechar los minutos y aportar desde la segunda unidad ofrece una alternativa al entrenador, especialmente cuando necesita cambiar el rumbo de un encuentro.

Sin embargo, que once futbolistas hayan marcado no significa necesariamente que el equipo tenga once amenazas constantes. Una cosa es que los goles estén repartidos y otra, muy distinta, que exista un jugador capaz de sostener una producción ofensiva elevada durante toda la temporada.

Un arma de doble filo

Ahí aparece la otra cara de la estadística. Con dos goles, Sierra e Isaac encabezan una clasificación en la que nadie ha conseguido desmarcarse. El dato no demuestra por sí solo que falte un goleador, pero sí plantea una cuestión: ¿quién puede aparecer cuando el equipo no funciona y necesita una acción individual para sacar adelante el partido?

En los encuentros más complicados, las ocasiones suelen escasear y el margen de error se reduce. En esos momentos, contar con un delantero que necesite poco para marcar puede cambiar por completo el resultado. No hace falta dominar durante noventa minutos si existe alguien capaz de aprovechar una oportunidad aislada, resolver un mano a mano o encontrar el gol cuando el partido parece atascado.

El Sevilla todavía tiene margen para encontrar esa figura. La temporada es larga y las cifras pueden cambiar rápidamente, pero la plantilla necesita que alguno de sus atacantes dé un paso al frente y convierta las buenas sensaciones en una producción más constante. Repartir los goles es una ventaja; no contar con un futbolista que pueda decidir por sí solo, en cambio, puede convertirse en un problema.

Una virtud que no debe convertirse en una carencia

El equipo tiene motivos para valorar su capacidad para repartir la responsabilidad ofensiva. Ser el conjunto con más goleadores diferentes entre las cinco grandes ligas europeas habla de una aportación colectiva poco habitual y de la existencia de varias vías para encontrar portería.

La cuestión es aprovechar esa variedad sin renunciar a una referencia. El conjunto de Luís García Plaza no necesita que todos los tantos lleven la firma del mismo jugador, pero sí que alguno consiga marcar diferencias cuando el resto no encuentre soluciones. Porque tener once goleadores es una fortaleza, siempre que entre ellos aparezca alguien capaz de ganar partidos cuando las cosas se ponen difíciles.

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