El Derby della Madonnina tuvo dueño claro desde los primeros minutos. El Inter, que llegaba invicto en Liga, se vio superado por el ritmo y la intensidad de su rival, incapaz de frenar a un Diego Moreira que firmó una de las actuaciones individuales más destacadas de la temporada.
El extremo portugués tardó solo cuatro minutos en dejar su primera huella poniendo un centro preciso al área que Christian Pulisic convirtió en el 1-0 con un remate de cabeza. El Milan había encontrado pronto el camino y no tardó en ampliar su ventaja. En el minuto diez, una acción ensayada desde el saque de esquina terminó con Adrien Rabiot rematando de primeras para establecer el segundo.
Cada vez que recibía Moreira, encontraba la manera de superar la presión del Inter y generar ventajas. Su velocidad, desborde y precisión en el último pase fueron un problema constante para la defensa nerazzurra.

El equipo visitante necesitaba reaccionar y consiguió recortar distancias en el minuto 22. Alessandro Bastoni aprovechó una prolongación de Manuel Akanji tras un saque de esquina para hacer el 2-1. El tanto devolvió momentáneamente la incertidumbre al encuentro y permitió a los visitantes acercarse a la portería de Mike Maignan, que tuvo que intervenir en varias ocasiones para evitar el empate.
Sin embargo, Moreira todavía tenía algo que mostrarnos antes del descanso. En el minuto 43, se encargó de ejecutar una falta desde la frontal y dibujó una trayectoria perfecta. El balón superó la barrera y terminó en el fondo de la portería, poniendo el 3-1 y completando una actuación individual extraordinaria: un gol y dos asistencias en la primera mitad.
Otro jugador que volvió a demostrar que es diferencial es Luka Modric. El croata firmó un partido de enorme inteligencia, manejando los tiempos, ofreciendo siempre una línea de pase y ayudando al Milan a superar los momentos de presión del conjunto visitante.

Tras el descanso, el partido cambió de ritmo. El Inter intentó dar un paso adelante y buscar una reacción que le permitiera volver a meterse en la eliminatoria, pero le faltó claridad en los últimos metros. El conjunto local, con la ventaja de dos goles, optó por protegerse mejor y administrar sus esfuerzos, sin conceder demasiadas oportunidades claras.
El líder no encontró la manera de amenazar la ventaja rossonera y el Milan terminó celebrando una victoria que va más allá de los tres puntos. El resultado rompe el invicto liguero de su vecino y prolonga la buena racha de los rossoneri en los enfrentamientos directos.
La noche deja dos nombres propios. Moreira, decisivo en los tres goles, firmó su presentación en un escenario de máxima exigencia; Modric, por su parte, volvió a ofrecer una lección de fútbol desde la serenidad y el control. El Milan se quedó con el derbi gracias a una primera mitad memorable y confirmó que, cuando sus principales talentos conectan, puede competir con cualquiera.