Del éxito al desastre, el preocupante cambio de rumbo del Lens

Lo que está ocurriendo con el RC Lens empieza a ser difícil de entender. Hace apenas unos meses, el conjunto francés cerraba una de las mejores temporadas de su historia reciente, terminando segundo en Ligue 1 y conquistando la Copa de Francia. Sin embargo, el panorama ha cambiado radicalmente. La salida de jugadores importantes, una planificación que deja bastantes dudas y una apuesta arriesgada en el banquillo han terminado pasando factura a un equipo que está muy lejos de su mejor versión.

La goleada encajada ante el Como ha sido el último y más doloroso ejemplo de una situación que empieza a preocupar seriamente a la afición.

Un mercado de verano que ha debilitado al Lens

Uno de los principales problemas del Lens está en la configuración de su plantilla. Después de firmar una temporada extraordinaria, el club perdió a varios futbolistas que habían sido importantes en el éxito del equipo.

Las salidas de Wesley Saïd, Allan Saint-Maximin, Malang Sarr y Adrien Thomasson obligaban a la dirección deportiva a realizar un trabajo importante durante el mercado de verano. Sin embargo, las incorporaciones no parecen haber conseguido mantener el nivel competitivo de la plantilla. Llegaron jugadores como Michaël Cuisance, Thorgan Hazard, Michał Skóraś, Maik Nawrocki y Franjo Ivanović, pero el equipo todavía no ha encontrado el equilibrio necesario para competir al nivel de la campaña anterior.

La sensación es que el Lens ha perdido calidad en varias posiciones y, sobre todo, futbolistas capaces de marcar diferencias en los momentos importantes. Una situación que termina reflejándose sobre el terreno de juego.

Un banquillo sin experiencia para un proyecto exigente

Otro de los aspectos que más dudas genera es la situación del banquillo. La salida de Pierre Sage obligó al club a buscar un nuevo entrenador para continuar con el proyecto. La primera apuesta fue Dino Toppmöller, pero su etapa apenas duró seis encuentros. Las diferencias con la dirección del club terminaron provocando su salida y abrieron la puerta a Yannick Cahuzac.

El exfutbolista del Lens conoce perfectamente la entidad y había trabajado como segundo entrenador durante varias temporadas. Sin embargo, nunca había dirigido un primer equipo en la élite del fútbol francés. Una apuesta que podía tener sentido por su conocimiento del club, pero que también suponía asumir un riesgo importante.

Con una plantilla que ya parecía inferior a la de la temporada pasada, el Lens necesitaba un entrenador capaz de encontrar soluciones rápidamente. Por ahora, la apuesta no está ofreciendo las respuestas que necesita el equipo.

Una imagen que preocupa mucho más que el resultado

Lo sucedido ante el Como fue difícil de justificar. El conjunto italiano se impuso por un contundente 1-9 en Bollaert-Delelis, dejando al descubierto todas las carencias de un Lens que ofreció una imagen muy alejada de lo que se espera de un equipo de su nivel.

Más allá de los nueve goles encajados, lo que realmente llamó la atención fue la actitud de los futbolistas. El equipo apenas mostró capacidad de reacción, perdió numerosos duelos y dio la sensación de haber bajado los brazos demasiado pronto. La intensidad, una de las características que habían definido al Lens durante la pasada temporada, brilló por su ausencia. Los jugadores llegaban tarde a las disputas, concedían demasiados espacios y permitían que el Como jugase con una comodidad impropia de un encuentro de Champions League. El 0-3 al descanso ya reflejaba la superioridad italiana, pero la segunda mitad terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para los locales. La afición asistió a una de las noches más difíciles de recordar en el estadio Bollaert-Delelis y el equipo dejó una imagen que difícilmente se olvidará.

Nueve goles que duelen, demasiadas decisiones cuestionables y un equipo que parece haber olvidado lo que le llevó hasta lo más alto.

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