
Francia selló su clasificación para los octavos de final con una contundente victoria por 3-0 ante Suecia en un encuentro que fue creciendo con el paso de los minutos y que tuvo dos nombres propios: Kylian Mbappé, autor de un doblete, y, sobre todo, Michael Olise, auténtico director de orquesta del ataque francés con una exhibición de talento, visión y desequilibrio.
El partido comenzó con una Suecia valiente. Apenas en el minuto 2, Alexander Isak probó fortuna con un disparo lejano que Maignan atrapó sin dificultades. Francia respondió poco a poco y encontró su primera gran ocasión en el minuto 19, cuando Barcola se internó en el área con una gran finta para quedarse frente al portero, aunque su remate se marchó por encima del larguero.
Solo un minuto después llegó una de las primeras acciones que anunciaban la gran noche de Olise. El atacante francés filtró un pase extraordinario que dejó completamente solo a Mbappé, quien definió con calidad. Sin embargo, el tanto fue anulado por fuera de juego.
Suecia volvió a avisar en el minuto 28 mediante una jugada ensayada a balón parado que terminó con un disparo de Isak sin excesivo peligro. Francia respondió de inmediato con una clara ocasión de Adrien Rabiot tras un gran pase de Mbappé, pero el guardameta sueco evitó el gol con una buena intervención. Apenas un minuto más tarde, Jules Koundé alcanzó la línea de fondo y puso un centro raso al segundo palo para Mbappé, cuyo remate de primera se estrelló en el poste.
El protagonismo de Olise siguió creciendo. En el minuto 35 rozó el gol con una espectacular chilena que volvió a encontrarse con la madera, dejando otra muestra de la confianza y el talento con el que jugó durante toda la noche.
La recompensa para Francia llegó justo antes del descanso. En el minuto 45, un saque de esquina ejecutado rápidamente sorprendió a la defensa sueca. Mbappé recibió dentro del área, dejó atrás a su marcador con una bicicleta y definió con un disparo ajustado al palo largo, imposible para Widell. Ya en el tiempo añadido, Stroud tuvo la última oportunidad sueca de la primera mitad, aunque su disparo se marchó por encima del travesaño.
El primer tiempo terminó con una sensación de igualdad en el marcador, pero no en el juego.
Tras un inicio equilibrado, Francia fue imponiendo su dominio a través de largas posesiones, mientras Suecia apostó por los contraataques. Con el paso de los minutos, el conjunto francés fue encontrando cada vez más espacios y terminó haciendo justicia con el gol de Mbappé.
Nada más regresar de los vestuarios volvió a aparecer el hombre del partido. En el minuto 53, Olise protagonizó una brillante conducción antes de romper la defensa sueca con un pase entre líneas de enorme precisión para Barcola. El delantero controló orientándose el balón y definió con un potente disparo a la escuadra para firmar el 2-0.
Lejos de conformarse, Olise siguió siendo un quebradero de cabeza constante para la zaga sueca. En el minuto 71 tuvo el tercero en un mano a mano tras una rápida contra iniciada por Francia y asistida por Mbappé, pero Widell salió con acierto para evitar el gol.
Tres minutos después llegó la jugada que terminó de coronar la actuación del futbolista francés. Olise volvió a demostrar su extraordinaria visión de juego con un pase que muy pocos fueron capaces de imaginar. El balón dejó a Mbappé en una posición inmejorable y el capitán francés, tras controlar con categoría, definió con un disparo cruzado al palo largo para firmar un auténtico golazo y completar su doblete.
En el tramo final, Suecia buscó el tanto del honor. En el minuto 89, Viktor Gyökeres estuvo cerca de conseguirlo, pero Maignan reaccionó con una gran parada para mantener su portería a cero.
El pitido final confirmó una victoria incontestable de Francia. Aunque el marcador reflejó un 3-0, la superioridad francesa fue incluso mayor sobre el césped. Mbappé volvió a demostrar su capacidad decisiva con dos goles, pero la gran figura del encuentro fue Michael Olise. Su creatividad, su desequilibrio constante, su inteligencia para encontrar espacios y sus dos asistencias marcaron la diferencia en un partido en el que dirigió cada ataque francés con personalidad y brillantez. Si Mbappé puso los goles, Olise escribió la partitura de una Francia que presentó con autoridad su candidatura al título mundial y certificó su pase a los octavos de final.
Créditos:Joel Santana