El Sevilla ha comenzado a reconstruirse con una idea que atraviesa todo su mercado: gastar con criterio. Más de 30 millones de euros en ingresos fijos por sus principales ventas, una reducción considerable de su masa salarial y una inversión selectiva en jugadores jóvenes dibujan el punto de partida de un proyecto marcado por la necesidad económica. Pero detrás de las cifras hay una idea clara: combinar jugadores capaces de rendir desde el primer día con jóvenes llamados a convertirse en activos de futuro. José Ignacio Navarro ha comenzado a definir su Sevilla, aunque todavía necesita varias piezas para completar la plantilla. La pregunta es qué equipo terminará dejando este mercado.
Vender para construir
Una de las primeras decisiones se ha producido lejos de los despachos de fichajes: en las salidas. El club ha convertido buena parte de sus activos en recursos para afrontar la reconstrucción. Akor Adams dejó Nervión rumbo al Venezia por 16 millones de euros, una cantidad que puede elevarse hasta los 23,5 millones con las variables. Juanlu Sánchez siguió el mismo camino por 11 millones, con otros dos en función de objetivos, mientras que Sow salió por los cuatro millones de su cláusula. Tres operaciones que dejan 31 millones de euros en las arcas y que podrían alcanzar los 40,5 millones si se cumplen todas las variables.
Pero el beneficio de estas salidas no está solo en los ingresos. La marcha de jugadores con salarios elevados, entre ellos Nianzou y Joan Jordán, ha permitido aligerar una estructura que durante los últimos años había condicionado los movimientos del club. El efecto sobre la planificación es claro: el equipo andaluz dispone ahora de mayor margen para configurar una plantilla acorde con sus posibilidades.
La operación de Juanlu resume bien esta nueva dirección. El canterano deja 11 millones de euros fijos y el conjunto nervionense encuentra en Juan Iglesias, incorporado a coste cero, un relevo con experiencia en Primera División. Se pierde una pieza con valor de mercado, pero la posición queda cubierta sin necesidad de pagar un traspaso.
Una inversión con criterio
Ese espacio generado por las salidas no ha desembocado en grandes desembolsos. Guridi, Juan Iglesias y Sangante han llegado libres, mientras que Julio Díaz y Fran González han supuesto inversiones reducidas por el 50% de sus derechos. La llegada de Robbie Ure introduce, eso sí, un matiz importante: el club también está dispuesto a invertir cuando encuentra un perfil que encaja en su proyecto. El delantero escocés, de 22 años, llega por 6,5 millones de euros fijos más otros 2,5 en variables.

La idea parece clara: no renunciar al gasto, sino decidir dónde merece la pena hacerlo. Las incorporaciones más jóvenes apuntan al crecimiento a medio plazo, mientras que los perfiles más experimentados permiten resolver necesidades inmediatas sin asumir grandes costes de traspaso.
La portería es uno de los mejores ejemplos. La continuidad del guardameta griego Odysseas Vlachodimos aporta experiencia y liderazgo, mientras que Fran González representa una apuesta de futuro. Dos perfiles diferentes para una misma posición, con responsabilidades distintas dentro de una plantilla que todavía está tomando forma.
Un proyecto todavía incompleto
Sobre el papel, el nuevo equipo parte de una situación económica más sostenible. Sin embargo, todavía quedan varias piezas por colocar. Las últimas necesidades apuntan a la llegada de otro delantero, un extremo y dos centrocampistas que permitan completar una plantilla que aún presenta algunas carencias de profundidad.
Ahí estará una de las grandes incógnitas del mercado. Navarro ha conseguido generar ingresos, reducir costes y modificar varias posiciones sin realizar grandes desembolsos. Ahora tendrá que completar el trabajo sin alejarse de esa línea. El reto será comprobar si las decisiones tomadas durante el verano tienen su reflejo sobre el césped.