EL NUEVO REAL MADRID DE MOURINHO

El nuevo Real Madrid de José Mourinho comienza a mostrar su identidad. Con caras nuevas, una imagen renovada y una propuesta que lleva claramente el sello del técnico portugués, el conjunto blanco afronta una nueva temporada con algunas ideas que ya empiezan a quedar claras.

Aunque todavía es pronto para sacar conclusiones definitivas y apenas hemos podido ver al equipo en estos primeros partidos de pretemporada, ya existen varios aspectos que están funcionando y que permiten intuir cómo quiere Mourinho que juegue este nuevo Real Madrid.

Las cuatro claves que están funcionando en el Real Madrid de Mourinho

1. Un bloque sólido con el 4-2-3-1

El 4-2-3-1 es el sistema por el que más está apostando Mourinho durante esta primera fase de la temporada. Y la clave de este dibujo parece estar en el doble pivote.

Camavinga, Valverde, Bernardo Silva y Thiago compiten por hacerse con un puesto en esa zona del campo, mientras que el centrocampista más adelantado debe encargarse de conectar con los jugadores ofensivos.

La presencia de un doble pivote permite, además, liberar al futbolista que juega por delante. Ahí aparecen dos nombres especialmente importantes: Jude Bellingham y Arda Güler.

La idea parece clara: dotar al equipo de una estructura que permita defender con más jugadores por detrás del balón y, al mismo tiempo, liberar talento en los últimos metros.

El 4-2-3-1 también ofrece una ventaja importante para el estilo de Mourinho: facilita que el equipo mantenga las líneas juntas y pueda pasar rápidamente de una fase defensiva a una transición ofensiva.

2. Bernardo Silva ha caído de pie

Una de las noticias más positivas de esta pretemporada está siendo la adaptación de Bernardo Silva.

El portugués no aporta únicamente creatividad. Es un centrocampista capaz de interpretar perfectamente cuándo acelerar el juego y cuándo pausarlo, sabe ocupar los espacios y ofrece siempre una línea de pase a sus compañeros.

Su capacidad para asociarse puede convertirse en una de las grandes armas del nuevo Real Madrid.

Da la sensación de que Bernardo puede ser la pieza que faltaba para conectar el centro del campo con el ataque. Su movilidad permite encontrar espacios entre líneas y facilita que el equipo pueda progresar con el balón sin depender exclusivamente de las transiciones.

Pero Mourinho también le está exigiendo mucho trabajo defensivo, tiene que presionar, ayudar en la recuperación y participar en la creación del juego. La cuestión será comprobar cómo responde físicamente a ese volumen de trabajo a medida que avance la temporada.

3. Una presión mucho más trabajada

Probablemente sea uno de los aspectos que más está llamando la atención desde el comienzo de la pretemporada.

Mourinho está insistiendo mucho en la presión, la recuperación tras pérdida y la circulación rápida del balón.

La intención parece ser recuperar el balón lo más cerca posible de la portería rival para atacar inmediatamente después.

En los partidos de preparación que hemos podido ver, como el disputado ante el Ferencváros o el encuentro frente al Deportivo de La Coruña, se han observado varias situaciones en las que el Madrid intenta presionar de forma coordinada y reducir los espacios del rival.

Incluso durante los entrenamientos se aprecia la importancia que el técnico portugués está concediendo a este aspecto, con ejercicios de posesión bajo presión y finalización.

La presión tras pérdida puede ser fundamental para este Real Madrid. No se trata únicamente de recuperar el balón, sino de evitar que el rival pueda salir con facilidad después de una pérdida.

Si el equipo consigue mantener esta intensidad durante los 90 minutos, puede convertirse en una de sus principales señas de identidad.

4. Un equipo mucho más compacto

Esto es, probablemente, lo que más identifica al Real Madrid de Mourinho.

El conjunto blanco no necesita tener un 70% de posesión para controlar un partido. El técnico portugués parece buscar otra forma de dominio: reducir los espacios, mantener al equipo junto y evitar que el encuentro se convierta en un intercambio constante de ataques.

El partido contra el Deportivo es un buen ejemplo. El Madrid no realizó una actuación especialmente brillante con balón, pero consiguió dominar el encuentro y conceder relativamente poco.

Cuando el Deportivo consiguió aumentar la presión, además, apareció Lunin para solucionar los problemas que surgieron.

La sensación es que Mourinho está intentando conseguir algo que al Real Madrid le ha faltado en determinados momentos recientes: controlar los partidos sin necesidad de convertirlos en un intercambio de golpes.

La distancia entre las líneas, la posición de los centrocampistas y la capacidad para defender después de perder el balón serán fundamentales para conseguirlo.

¿Qué debe mejorar el Real Madrid de Mourinho?

Las primeras sensaciones son positivas, pero todavía existen aspectos que el equipo debe mejorar antes del comienzo de LaLiga.

El principal está muy claro: el ataque posicional.

El ataque posicional, la gran asignatura pendiente

El Real Madrid está mostrando peligro cuando recupera el balón y puede correr.

Y esto encaja perfectamente con la filosofía de Mourinho: recuperar, encontrar rápidamente al jugador libre y atacar el espacio antes de que el rival pueda organizarse.

El problema aparece cuando el adversario se repliega.

Cuando el rival coloca a muchos jugadores por detrás del balón y reduce los espacios, el Madrid todavía tiene que encontrar más soluciones.

Y esto será especialmente importante en LaLiga, donde el conjunto blanco se encontrará con frecuencia ante equipos que renuncien a presionar arriba y opten por defender cerca de su área.

En esos partidos no bastará con recuperar y salir rápido. El Madrid tendrá que saber mover al rival, generar superioridades, encontrar espacios entre líneas y tener paciencia para atacar un bloque bajo.

Ahí estará uno de los grandes exámenes para Mourinho.

El gran reto: mantener el equilibrio

El nuevo Real Madrid parece estar construyendo una identidad muy reconocible.

Un equipo compacto, intenso, capaz de presionar, recuperar y atacar con velocidad. Un conjunto que no necesita dominar la posesión para tener el control del partido.

Pero el reto será conseguir que esa identidad no limite sus recursos ofensivos.

Mourinho tendrá que encontrar el equilibrio entre solidez defensiva y creatividad, entre presión y esfuerzo físico, y entre transiciones rápidas y capacidad para atacar en estático.

Si consigue que el equipo sea igual de peligroso cuando tiene espacios que cuando el rival se encierra, el Real Madrid tendrá una estructura mucho más completa.

Por ahora, la pretemporada deja señales interesantes. El 4-2-3-1, la presión tras pérdida, la llegada de Bernardo Silva y la mayor compactación del equipo son motivos para el optimismo.

Pero la verdadera prueba comenzará cuando llegue la competición y los rivales obliguen al nuevo Real Madrid de Mourinho a demostrar que también sabe ganar los partidos en los que no puede correr.

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