Alexander Zverev y Rafa Jódar se enfrentarán el martes 2 de mayo en los cuartos de final de Roland Garros. El alemán llega como favorito por experiencia, ranking y recorrido, pero el de Leganés ha demostrado durante estos últimos meses que posee el talento y la personalidad necesarios para competir sin miedo en los escenarios más exigentes y duros del tenis mundial.
Desde el punto de vista táctico, el partido se presenta como una batalla desde fondo de pista. Zverev intentará imponer un ritmo alto, basado en la profundidad de sus golpes desde el fondo de pista y en su extraordinario revés. El alemán es uno de los mejores jugadores del mundo cuando consigue establecer intercambios largos sobre tierra batida, porque obliga a sus rivales a golpear una y otra vez desde posiciones incómodas hasta que aparece el error.
El madrileño ha destacado por su capacidad para acelerar la bola, cambiar direcciones y asumir riesgos en momentos importantes. Si quiere tener opciones reales de victoria deberá buscar una posición agresiva dentro de la pista y atacar con frecuencia la derecha.
Otra de las claves estará en el servicio. El alemán dispone de una ventaja evidente gracias a su altura y a la potencia de su primer saque, un arma que le permite obtener numerosos puntos «gratis» incluso sobre una superficie lenta como la tierra batida. Cuando Zverev mantiene porcentajes elevados de primeros servicios es muy difícil generarle oportunidades de rotura. Jódar necesitará mostrarse muy agresivo al resto, especialmente sobre los segundos saques.
También será importante observar el apartado físico. Jódar llega después de varias rondas exigentes y de una trayectoria en el torneo que le ha obligado a invertir una gran cantidad de energía. Aunque la juventud juega claramente a su favor, enfrentarse a un rival tan sólido como Zverev supone una exigencia muy alta. El alemán ha administrado mejor sus esfuerzos durante la competición y suele sentirse muy cómodo en partidos largos.
Mentalmente, toda la presión recae sobre Zverev, que está obligado a ejercer su condición de favorito y sabe que una eliminación ante un jugador tan joven sería considerada una sorpresa importante. Esto se acrecenta sabiendo que todos y cada uno de los potenciales campeones están ya eliminados. Jódar, en cambio, afronta el partido con una libertad absoluta. Ya ha superado todas las expectativas y puede permitirse jugar con valentía, sin el peso de la obligación.
Será la primera vez que se enfrenten entre ellos. El ganador, se medirá en semifinales al ganador del partido entre Jakub Mensik y Joao Fonseca.