El Villarreal, ya tranquilo con la Champions asegurada y el tercer puesto prácticamente blindado, salió a jugar ligero, suelto y con una calidad tremenda. El Sevilla, en cambio, salió con el agua al cuello, sabiendo que media vida estaba en juego. Y terminó llevándose una victoria gigantesca para seguir respirando en la pelea por la salvación.
Un Villarreal desatado
El arranque amarillo fue un espectáculo. Marcelino tenía a los suyos tocando rapidísimo, moviendo al Sevilla de lado a lado y generando superiorida constantemente. El Sevilla no olía la pelota y sobrevivía como podía.
Ya avisó Mikautadze en el minuto 3 tras un centro exquisito de Pépé, y aquello fue solo el comienzo. El Villarreal jugaba con una tranquilidad tremenda y el Sevilla parecía demasiado nervioso, rifando cada balón que recuperaba.
El primero cayó en el 13’. Mikautadze condujo hacia la frontal mientras nadie salía a encimarle y Gerard Moreno, con ese talento que tiene para aparecer donde duele, tocó lo justo dentro del área para mandar la pelota al palo largo. Golazo y sensación de partido controladísimo para el Submarino.
Y por si faltaba algo, llegó el segundo apenas siete minutos después. Una jugada colectiva espectacular, cambio de orientación, combinación rápida, Pépé rompiendo por banda, Moleiro apareciendo dentro del área y asistencia final para que Mikautadze empujara el balón.

Oso despertó al Sevilla
Pero cuando peor estaba el Sevilla apareció Oso. El equipo hispalense empezó a crecer poco a poco gracias a Agoumé y Sow, que dieron algo más de sentido a la circulación. Vargas comenzó a encontrar espacios y Carmona empezó a subir con peligro. El Villarreal seguía dominando, pero ya no tenía la misma precisión. Y entonces llegó el 2-1.
Balón a la espalda de Freeman, control tremendo de Oso, recorte para sentar a Pau Navarro y definición perfecta con la derecha. Golazo para meter al Sevilla de nuevo en el partido.
A partir de ahí cambió completamente el encuentro. El Sevilla se soltó y el Villarreal empezó a cometer errores . Maupay estuvo cerca del empate, Kike Salas rozó el gol tras un balón parado y justo antes del descanso llegó la locura absoluta.
Vargas volvió a ganar línea de fondo, puso el pase atrás, Maupay dejó pasar inteligentemente y Kike Salas reventó la portería con una volea espectacular.
Nervios, tensión y un misil de Akor
La segunda parte ya tuvo otro tono. Mucho más tenso y emocional. El Villarreal seguía teniendo balón, pero cada vez estaba más espeso. El Sevilla esperaba su momento, defendiendo mejor y saliendo con peligro cada vez que recuperaba.
Oso seguía siendo el alma del ataque sevillista, dio aire constantemente, ganó metros él solo y desesperó a la defensa amarilla. Vargas también estaba haciendo muchísimo daño por fuera. Mientras, el Villarreal acumulaba imprecisiones. Marcelino movió el banquillo buscando reacción, pero el equipo perdió claridad con los cambios. Y entonces llegó el gol de la noche.
Error grosero de Thomas en salida, recuperación sevillista y balón para Akor Adams escorado a la izquierda. Parecía que no tenía ángulo ni espacio, pero soltó un zurdazo brutal al palo corto que se clavó en la escuadra. Locura total en el banquillo sevillista ,locura en la grada visitante, y locura de un equipo que hace una hora parecía hundido.
El Sevilla resiste y se gana seguir vivo
Los últimos minutos fueron un asedio constante del Villarreal. Marcelino pedía calma, pero los amarillos estaban acelerados, frustrados y cada vez más incómodos. El Sevilla defendía cada balón como si fuese el último. Carmona salvó bajo palos una ocasión clarísima de Pau Navarro y el equipo hispalense sobrevivió a cinco minutos eternos de añadido.
Victoria gigantesca del Sevilla en un campo dificilísimo, remontando un 2-0 y agarrándose a Primera División con uñas y dientes. Le siguen quedando dos finales: Real Madrid en casa y Celta fuera, pero esta noche puede valer media salvación.