Cadiz C.F, Nomadar y el peligroso precedente de Boavista y Girondins

En las próximas semanas, el conjunto cadista afrontará uno de los momentos más importantes de su historia reciente con la junta de accionistas que se celebrará el 30 de septiembre y en la que deberá decidirse sobre una operación que desde el club presenta como una reorganización para ganar eficiencia, acceder a financiación internacional y reforzar su estructura empresarial.

Un proyecto dividido en tres fases

La operación que se votará en la junta del día 30 de septiembre supone la primera fase de un proceso más amplio:

  • Primera fase: El Cadiz C.F. haría entrega del 100% de Sport City Cadiz a sus accionistas, lo cual conllevaría que club y Sport City pasen a ser ‘sociedades hermanas’, dejando la relación matriz-filial que hasta ahora poseen.
  • Segunda fase: El segundo paso del proceso consistiría en que los accionistas aportarían acciones del Cadiz C.F. a Sport City a cambio de una participación en esta última. La consecuencia de esto sería que Sport City pasaría a controlar, en teoría, la mayor parte del capital cadista.
  • Tercera fase: Sport City aportaría las acciones cadistas a Nomadar a cambio de acciones de esta última. Esto implicaría que Nomadar pase a ser la matriz y, por ende, titular de la mayoría del Cadiz C.F.

De estas fases tres del proyecto, únicamente la primera de ellas sería la que se votaría en la junta del próximo día 30.

Preguntas que surgen ante este proceso

¿Qué gana exactamente el Cádiz C.F. con esta operación?

Posiblemente sea la gran duda que asalta a gran parte de los aficionados cadistas. Para responder a esta cuestión, se hace imprescindible concretar el capital comprometido en la operación, los calendarios de aportaciones económicas, los costes que conlleva la reorganización y el destino efectivo de aquellos recursos que pudieran captarse.

¿Qué ocurre con Sport City Cádiz?

Esta escisión, separa del Cádiz la propiedad directa de una filial que ha sido presentada como camino para negocios vinculados a instalaciones, eventos, formación y explotación de marca. Y aquí, el debate exige conocer qué activos, derechos y expectativas económicas permanecen en el club y cuáles se desplazan a la nueva estructura.

¿Qué derechos van a conservar los accionistas minoritarios?

Como se ha apuntado, la primera fase del proceso tiene previsto conceder participaciones de Sport City a los accionistas del Cádiz. Ahora bien, la pregunta relevante es qué va a suceder después con quien no acuda a las futuras aportaciones, canjes o ampliaciones de capital que conducirían a Sport City y Nomadar al control mayoritario.

Fuente: El Confidencial

¿Qué garantías va a ofrecer Nomadar como empresa matriz?

En el caso de que el resultado final sea que una cotizada estadounidense se coloque sobre el Cádiz CF en la cadena societaria, el club debería estar obligado a explicar en detalle cuál es su solvencia, los órganos de decisión, sus mecanismos de financiación, los riesgos de mercado y los compromisos vinculantes con la entidad amarilla. La reorganización prevista en la documentación de Nomadar reconoce, además, que las fases posteriores requieren aprobaciones y que la emisión de nuevas acciones puede suponer un debilitamiento.

¿Cómo se piensa proteger la identidad del Cádiz C.F.?

La vinculación con la ciudad, el estadio, los símbolos, la cantera, los activos estratégicos y la capacidad de decidir sobre el propio futuro son sin duda partes importantes de la identidad de un club histórico del fútbol español que es necesario señalar cómo se piensan proteger, para tranquilidad de los aficionados.

Boavista y Girondins: peligrosos precedentes

Si bien los casos recientes del Boavista C.F. en Portugal y del Girondins de Burdeos en Francia, difieren con el caso del Cádiz, también es cierto que ilustran a la perfección lo que puede llegar a ocurrir cuando se descompone la relación entre financiación, gestión y viabilidad institucional.

En el caso del Cádiz, la prevención pasa por una marcada transparencia previa: dar a conocer a los aficionados la estructura final, aportar las garantías financieras necesarias (y que sean ‘palpables’, no como en el caso de Gerard López), la protección de los accionistas minoritarios y el destino final de los activos.

Fuente: Relevo

Mientras el caso del Boavista nos enseña que el patrimonio histórico no blinda frente al fracaso financiero, el caso del Girondins demuestra que el prestigio deportivo (un club SEIS veces campeón de liga en Francia) tampoco protege frente al control económico.

Lo que debe extraerse, por tanto, no es que toda operación debe internacionalización tiene que finalizar en desastre, sino que ningún proyecto financiero debe quedar fuera del escrutinio de quienes sostienen al club.

La ingeniería corporativa puede ser una herramienta de crecimiento perfecta para un club o entidad deportiva, pero sólo si existe una información completa, compromiso económico verificable, límites claros al poder de la matriz y una protección real de los accionistas minoritarios.

La pregunta que queda, por tanto, sobre la mesa no es si el club debe aspirar a crecer. Es si esa ambición se construirá reforzando al Cádiz como institución o subordinándolo a una estructura sobre la que sus aficionados y pequeños propietarios tengan cada vez menos capacidad de influencia.

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